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Empiezan a salir los trapos sucios de Máxim Huerta: Fue condenado en 2017 por fraude fiscal
         
Máxim Huerta en París

Empiezan a salir los trapos sucios de Máxim Huerta: Fue condenado en 2017 por fraude fiscal

El nuevo Ministro de Cultura tuvo que pagar 243.000 euros a Hacienda por los impuestos que dejó de pagar en los ejercicios de 2006, 2007 y 2008

Redacción  Sociedad    Madrid (13.06.2018)

 

Apenas una semana después de prometer su cargo como Ministro de Cultura y Deporte, empiezan a sacar los trapos sucios a Máxim Huerta. En Estados Unidos antes de que un político llegue al poder, ha examinado escrupulosamente su pasado para ver si tiene algo punto flaco por donde pueda recibir ataques, pero en España todo es diferente y luego pasa lo que pasa.
 
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid resolvió el año pasado contra Máxim Huerta, que había recurrido la decisión del llamado tribunal económico administrativo, un órgano de la administración ante el que los contribuyentes pueden recurrir cuando no comparten decisiones de la Agencia Tributaria. Según informa Onda Cero el Tribunal Superior entendió que Hacienda tenía razón al reclamar al escritor 243.000 euros de sanción, incluyendo recargo e intereses (como es costumbre en Hacienda) por los tres ejercicios fiscales mencionados. Huerta fue condenado a abonar también las costas del proceso. 
 
Éste es el hecho, irrefutable: el ministro tiene una condena por fraude fiscal. Y cabe pensar que Pedro Sánchez no lo sabía cuando le nombró Ministro de Cultura.
 
Recordemos que desde los años noventa era costumbre en muchos profesionales, artistas, periodistas de radio y televisión, crear una sociedad limitada (una pequeña empresa) y facturar sus servicios a través de la misma. Cuando era presentador en TeleCinco, Huerta utilizó, al igual que otros muchos profesionales, este sistema. La cadena, o  la productora del programa, pagaba a la sociedad del periodista y éste declaraba a Hacienda los ingresos, gastos y beneficios de esa sociedad. Pagaba el impuesto de sociedades que le correspondía. El procedimiento de la sociedad, perfectamente legal, permitía pagar menos que si uno declaraba sus ingresos como renta personal, es decir, IRPF. Por sociedades se pagaba menos que por IRPF. Y Hacienda, en aquel momento, no veía en ello ningún problema.
 
Pero cuando llegó Montoro al ministerio, en 2012, los criterios fiscales cambiaron radicalmente y empezó una caza. Lo que hasta entonces se consideraba correcto pasó a considerarse fraudulento. En las inspecciones abiertas a decenas de profesionales, entre ellos presentadores de televisión y radio, tertulianos, colaboradores de programas, artistas, etc, Hacienda estableció que los servicios profesionales debían tributarse como IRPF. Es decir, que si Máxim Huerta estaba contratado por ser Máxim Huerta, debía declarar como IRPF sus ingresos, por mucho que éste tuviera constituida una sociedad. 
Hacienda hizo inspecciones prácticamente a todo el mundo que utilizaba esta figura jurídica, calculó lo que esos profesionales habían dejado de pagar y notificó sus deudas y correspondientes sanciones. En la mayoría de los casos, los asesores fiscales de los afectados le discutieron al fisco sus nuevos criterios, pero la mayoría de los inspeccionados optaron por pagar lo que se les reclamaba y modificar, en adelante, su forma de funcionar conforme a los criterios nuevos de Hacienda.
 
Sólo algunos profesionales llevaron la discrepancia hasta el final y recurrieron las sanciones de Hacienda. Máxim Huerta fue uno de ellos. Los tribunales están dando la razón a Hacienda en la mayoría de los casos, lo que supone que aquellos que recurrieron, además de tener que pagar, arrastran ahora una condena judicial. Al avalar las sanciones de Hacienda, los tribunales están condenando por fraude fiscal a los contribuyentes afectados. 
 
En el caso del ministro de Cultura existió, según el tribunal, fraude a Hacienda porque en tres años su sociedad ingresó casi 800.000 euros pero por IRPF sólo tributó 22.000. No hubo delito fiscal, porque la cuantía fue muy inferior a los 120.000 euros defraudados por ejercicio, pero sí hubo fraude. 
 
A día de hoy, Máxim Huerta no tiene, seguramente (vamos a ver las  explicaciones da él), ningún asunto pendiente con Hacienda. Pero en la mochila de su debe lleva una condena judicial. Y eso es lo que políticamente no es correcto, pero da igual. En España todo da igual
 
 



 
 
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