Lunes, 19 de Octubre de 2020
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Amor y  tauromaquia, la unión semántica perfecta
         

Amor y tauromaquia, la unión semántica perfecta


Jose Luis Márquez    @marquezjl007        Opinión     Madrid (02.08.2020)

 

 
La separación de Enrique Ponce y Paloma Cuevas, -a punto de cumplir sus bodas de plata-, después de 24 años de matrimonio y dos hijas en común y la aparición en escena de Ana Soria, un chica de 21 años por la que el torero de Valencia ‘bebe los vientos’, está acaparando la información del ‘cuore’ patrio desde hace semanas.
 
La boda el torero y la hija del extorero Victoriano Valencia, a la sazón también apoderado de Enrique Ponce en esos momentos, tuvo lugar el 25 de octubre de 1996 en el incomparable marco de la catedral de Valencia  ante la Virgen de los Desamparados y su repercusión mediática fue de tal envergadura que hasta Canal Nou la retransmitió en directo. 
 
La salida de los novios, convertidos ya en marido y mujer por la puerta del Templo, era lo más parecido a la salida de torero cuando tras cortar dos orejas a los astados que le han tocado en suerte, sale triunfante por la puerta grande de las principales plazas de toros de España, como las de Madrid, Sevilla, Bilbao o Valencia.
 
Una comparación, la de las dos importantes puertas, la  del amor y los toros,  que me sirve para analizar la cantidad de términos taurinos que se utilizan en el amor y/o el sexo.
 
El mas recurrido sin duda es el de los “cuernos”, en referencia a cuando uno o los dos cónyuges han sido infieles con el otro. “le puso los cuernos”, “vaya cuernos que le han puesto” “no va a poder entrar por la puerta de los cuernos que le han puesto”, son solo algunas de las numerosas expresiones que se utilizan haciendo referencia a las astas del toro y la infidelidad.
 
Otro término muy utilizado es el de “corrida”. Sobra explicar la comparación, pero este mismo sábado 1 de agosto, en el programa ‘Viva la vida’, colocaban un faldón en la parte inferior del televisor durante una conexión en directo con el municipio sevillano de Osuna donde iba a torear Enrique Ponce que decía lo siguiente: “Primera corrida de Enrique sin Paloma”.
 
   Mediaset
 
Abundando en estos términos, traemos uno de connotaciones más machistas pero que se ha utilizado con mucha frecuencia: Los pitones. Como todo el mundo sabe es otra forma referirse a los cuernos del toro, aunque más técnicamente y principalmente para definir el tipo de cornamenta del astado: Si son finos, levantados, caídos, romos… De ahí que pasándolo a terminología sexual se dice por ejemplo: “¡Vaya par de pitones que tiene la hembra” o  “Esa mujer va empitonada”.
 
De una de las suerte del toreo, como es la del ‘picador’, también sacamos su relación con el sexo. A nadie se le escapa que la palabra “picadero” viene del arte de clavar la pica en el morrillo del toro  y no de los recintos donde se practica la equitación. 
 
El termino “polvo” sin duda nos recuerda la polvareda que levanta el toro en sus carreras por al albero, sobre todo nada más salir de toriles, y la ‘larga cambiada’, suerte que practica el torero con la muleta, cuando  mentimos o no queremos saber nada de nuestra pareja.
 
Y así podíamos seguir añadiendo palabras, como “puyazo”, “paquete”, “faena”…. Que lo único que harían sería corroborar aún más mi teoría de que el amor y los cuernos siempre van unidos.
 



 
 
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