Miercoles, 20 de Octubre de 2021
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Claves para aumentar tu velocidad en la bicicleta
         
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Claves para aumentar tu velocidad en la bicicleta


Redacción   Entretenimiento   /    Deporte       Madrid

 

 

El uso de la bicicleta está cada vez más extendido en España, con más de 20 millones de personas que se han decantado por esta alternativa de movilidad saludable, segura y sostenible. En este sentido, tener la bici a punto para que se mantenga en óptimas condiciones es muy importante a la hora de transitar por la ciudad y por los entornos rurales con comodidad y seguridad. Además, dado que se trata de un vehículo impulsado por el propio ciclista, lo más recomendable es que esté bien preparada y acondicionada para alcanzar la velocidad deseada durante los desplazamientos. De lo contrario, las rutas en bicicleta se harían más pesadas y agotadoras.

Aspectos a tener en cuenta para aumentar el rendimiento de la bicicleta

             Vigilar la presión de las cubiertas: es fundamental que las cubiertas tengan la presión correcta para alcanzar la velocidad deseada en los desplazamientos. Cuando las cubiertas no tienen la presión suficiente, el contacto con la superficie es mayor y el ciclista tiene que hacer un mayor esfuerzo al pedalear para ir rápido. En el caso de que la presión sea demasiado elevada, se corre el riesgo de que la cámara pinche o reviente. Así que lo mejor es asegurarse de que la bicicleta tiene la presión idónea a la hora de lograr un mayor rendimiento.

 

             Lubricar la cadena con regularidad: la cadena limpia y bien lubricada evita rozamientos y fricciones, permitiendo así un movimiento más suave y fluido. Se trata de un mantenimiento rápido y sencillo que influye notablemente en la potencia del pedaleo y en el rendimiento general de la bici.

 

             Ajustar la bici según la morfología del ciclista: el ajuste de la bicicleta a las propias características físicas del ciclista es primordial para rendir adecuadamente encima de la misma. La altura del sillín y del manillar deben ser las idóneas en función de la envergadura de la persona. Por supuesto, el cuadro también ha de tener unas medidas específicas para cada usuario. Cuando la bici se ajusta a las particularidades de su dueño, la técnica de pedaleo mejora, la seguridad se incrementa y el confort, el dinamismo y la velocidad son mayores.

 

             Elegir los pedales más adecuados: los pedales son uno de los componentes más importantes de la bicicleta, ya que es el mecanismo por el cual se ejerce la presión de los pies a la hora de transmitir el movimiento al conjunto del sistema. Aunque es una elección que depende de la modalidad de ciclismo que se practique y de las preferencias y necesidades de cada persona, es habitual utilizar pedales de plataforma o calapies para iniciarse; y una vez que la persona se sienta más segura, pasarse a los pedales automáticos, puesto que son ideales para transferir toda la fuerza de pedaleo. Además, ofrecen una mayor comodidad, lo que permite que los desplazamientos sean más confortables, eficientes y, por tanto, más rápidos.

Otras consideraciones generales

Durante las rutas, sobre todo en superficies no asfaltadas, la bici queda expuesta a la suciedad, el polvo y las partículas de arena que se desprenden de los senderos y caminos. Toda esta contaminación se aloja en los piñones, los rodamientos y los cables de transmisión, entre otras zonas, menguando el rendimiento de la bici debido a la fricción. Por tanto, la limpieza general de la bicicleta es una de las claves de un buen mantenimiento.

 

Para que elementos importantes de la bici, como la horquilla y la suspensión, funcionen adecuadamente, deben tener las juntas en buen estado. Una revisión periódica cada 6 meses aproximadamente permite descubrir cualquier tipo de desgaste o deterioro en las piezas que conforman estos elementos.

 

Revisar la tornillería de la bici cada cierto tiempo también es una pauta importante del mantenimiento. Es habitual que algunos cierres y tornillos de la bicicleta se aflojen debido a las vibraciones, lo que repercute en gran medida en la seguridad. Lo ideal es revisar la tornillería una o dos veces al mes, así como antes de emprender rutas largas. Por último, huelga decir que los frenos son fundamentales en términos de seguridad. Así que conviene no olvidarse de vigilar el estado de los mismos, comprobando las pastillas, zapatas o discos, según corresponda.




 
 
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