Lunes, 28 de Septiembre de 2020
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¡GRAN EXCLUSIVA! Capítulo 2º de las memorias de Humberto Janeiro:
         
Foto: ExDg

¡GRAN EXCLUSIVA! Capítulo 2º de las memorias de Humberto Janeiro: "Jesús me decía "Papá ¿por qué no me compras un balón en vez de torear la becerra?"


Pepa Jiménez  para  Exclusiva Digital      Madrid (03.08.2020)

 

 

2ª ENTREGA

 
 
El primero de mis hijos en nacer fue Humberto, que nació en Jerez en 1972. Mis otros hijos nacieron en Ubrique, Jesús en 1974, después Carmen y el último Víctor. Todos se criaron en la casa que teníamos de alquiler en la calle San Eduardo. En esa casa, desde que la dejamos, no ha vivido nadie.

¿Como empiezas a ver como son tus hijos y cuando planificas la carrera de ellos?
 
Yo en mi mente siempre he tenido muy claro el diseño de las profesiones de mis hijos, diseñándola cuando eran pequeños.
 
Cuando Humberto cumplió los ocho años yo ya tenía la idea que tenía que ser piloto. Con Jesús me ocurrió antes, fue a partir de que cumpliera los 4 años cuando comencé a llevarlo a los toros -mi afición a los toros me viene por que mi padre fue empresario taurino durante muchos años-. Tanta afición que en 1981 y siguiendo la tradición de mi padre, me presenté como primer empresario para la plaza de toros de Ubrique. En una Feria que tenía 4 días daba 11 espectáculos, desde vaquillas a boxeo, pasando por conciertos de conocidos cantantes, incluso contraté una vez a Rocío Jurado, y por supuesto daba corridas de toros.
 
¿Por qué tenías claro que Jesús debía ser torero?
 
Mientras yo decía a Humbertito ven a los toros y el respondía: no papá, mi Jesús venía encantado. Jesús, con cinco años, ya seguía desde los tendidos el desarrollo de la corrida con gran atención. Hasta tal punto que cuando pasaba el hombre con el canasto de las chucherías, si por casualidad se ponía delante de el, le apartaba muy enfadado, mientras que a otros chiquillos lo que mas les gustaba era cuando venía el vendedor de chucherías.
 
Cuando acababa la corrida Jesús me pedía que le llevara donde arrastran a los toros cuando los han matado. Yo por supuesto le complacía y el corría a sentarse encima del ultimo toro arrastrado para tocarlo.
 
 

   Pepa Jiménez con Humbero Janiero y Camila Naranjo
 
 
Viendo que la afición que tenía Jesús cada día iba a más, un día le pregunté ¿Jesús tu quieres torear de verdad? El me dijo que si. Total que me fui a una finca cercana a Jerez en la que tenían ganado bravo y les pedí que me vendieran una becerrita sin cuernos para que la toreara. Recuerdo que me costó veinticinco mil pesetas.
 
El día que Jesús toreó a la becerrita estaban conmigo el señor al que se la compre y el mayoral. La becerra era como un gatito pero Jesús era aún más pequeño que ella. Todos nos quedamos sorprendidos de cómo toreó, aunque yo quizá menos porque sabia como toreaba de salón en casa. Cuando acabó la faena el dueño de la becerra me dijo: Oye, no es normal lo que hace este crío y me pidió que le llevara otro día para que toreara otra becerra, que él se la regalaba.
 
Pero entonces ocurrió algo que me desconcertó, al mes siguiente, que era cuando tenía que torear esa becerra, y según iba aproximándose el momento, Jesús me decía: Papa, ¿Cuándo hay que ir a lo de la becerra?, ¡ohú! es que tengo muy pocas ganas de ir. Hasta que, cuando llegó el día, me dice ¿Papá, por qué no me compras un balón? A mi se me cayo el mundo encima. En mi desconcierto se me ocurrió decirle a Humbertito ¡Fíjate lo que dice tu hermano!, ¿te gustaría torear tú la becerra?, a lo que contestó: ¡Claro que si papa! toreo yo a ver si así se pica mi hermano.
 
Cuando fuimos a que Humbertito toreara la becerra, Jesús se pasó todo el tiempo diciendo que no quería torear más pero mi sorpresa fue mayúscula cuando al subirle en alto, para que viera torear a su hermano, vi que se había orinado de miedo en los pantalones. Después de torear Humbertito la becerra Jesús me dijo: “Bueno papá yo bajo a torear si me echan la misma becerrita del otro día”. Esto no podía ser ya que una vez toreada una becerra no puede volverse a torear porque siempre va a buscar el “bulto” y no responderá al capote.
 
El ganadero, persona de mucha sabiduría taurina, me dijo: Humberto no le obligues, déjale que juegue al fútbol, detrás de este niño puede haber una gran figura del toreo, lo que yo he visto el otro día no se ha visto nunca, déjalo que el romperá como sea.
 
A partir de ese momento, Jesús comenzó a jugar de portero en un equipo de alevines en Ubrique y yo iba con el a todos los partidos, bueno realmente es que yo siempre me llevaba a mis hijos a todos los sitios. A veces, algún fin de semana también nos acompañaba Mari Carmen.
 
 
Continuará....
 

 




 
 
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