Lunes, 28 de Septiembre de 2020
siguenos >
 
Entrevistas
Capítulo 4º de las Memorias autorizadas de Humberto Janeiro:
         
Archivo

Capítulo 4º de las Memorias autorizadas de Humberto Janeiro: "No le temo a la muerte, se que puede llegar en cualquier momento"


Pepa Jiménez  para  Exclusiva Digital    Madrid (13.08.2020)


Humberto, después de los capítulos en que hemos repasado principalmente aspectos de índole   familiar y algún que otro anécdota, ha llegado el momento de hablar de tus relaciones con las  mujeres, ese campo donde parece que te manejes como pez en el agua. 

¿En alguna ocasión te he oído decir que tus devaneos  con las mujeres comenzaron a ser más intensos  cuando  Jesús empezó a torear?
 
Bueno, conoces a mucha gente y eso puede provocar  que pase  algo en cualquier sitio, es normal ¿no? A diario vas conociendo personas que son muy buena gente, y el roce ya sabes…; pero no pasa nada, una relación la puede tener cualquiera, los hay que para relacionarse van a un “puti-club”, tienen una relación distinta pero es lo mismo, de hecho  hay  y conozco hombres que se han  enamorado de esas señoras de alterne y las han retirado  de trabajar de esos sitios.
 
¿Cuántas “amigas especiales” has podido tener a lo largo de tu vida?
 
Muchas, veinte, veintitantas, no sé, no llevo la cuenta.
 
Se dijo hace poco que tenías un hijo secreto. Con tantas mujeres con las que has estado, ¿Crees que se pueda dar esta posibilidad?
 
No, seguro que no, aunque hicieron el intento de que pareciese que sí. Hubo un chaval que decía que era hijo mío, pero se le descubrió enseguida y  falló el invento al que le quería promocionar. Siempre he tenido precaución, no podía ir dejando hijos regados por ahí, en mi situación no podía hacerlo, pero a partir de ahora  no garantizo  nada.

Habiendo tenido  algunas de tus  aventuras acompañando a tu hijo Jesús, ¿Llegó a saber en algún momento que  eras infiel a su madre?
 
Con mi Jesús nunca he sido infiel a Carmen. Por encima de todo ha estado mi sentimiento de padre, mi corazón, mi vocación… no podía pensar en una mujer cuando mi hijo se jugaba la vida,  hay  personas que pueden demostrar que jamás he metido a una mujer en mi habitación del hotel cuando mi hijo estaba toreando, ¡Nunca!, eso no me lo puede decir nadie. Yo sufría allí en esos momentos.  Distinto es cuando todo termina y tienes tus días libres, entonces es cuando se hace lo que uno quiere o puede, pero con una profesión  tan delicada como la de torero y si encima es tu hijo el que se juega la vida, de verdad no tienes ganas de tener aventuras amorosas. Otra cosa es si el torero personalmente quiere tenerlas,  allá él, pero yo, como padre, de ninguna manera.
 
 

Esto me parece muy correcto por tu parte, aunque sabes que en ningún momento justifico  tu forma de actuar con tu ex mujer, pero en algún lugar se ha llegado a comentar que vosotros, los hombres de la familia Janeiro, habéis llegado a compartir mujeres en alguna ocasión. ¿Estoy en lo cierto?
 
Te refieres a “Una para todos o todos para una”, no, no, no… ese titulo de película no es nuestra. Yo sería incapaz de estar con una mujer que hubiera estado con mi hijo. Si una mujer, por muy guapa que sea, me dice que había estado antes con uno de mis hijos, eso sería motivo suficiente para no mantener relaciones con ella. 
 
En las ocasiones que has estado con Jesús fuera de casa, ¿se ha dado el caso que te haya visto con alguna mujer y te haya hecho algún comentario como: ¡Papá que buen gusto tienes!?
 
Bueno eso sí. Hemos coincidido en algún lugar en el  que, creyendo que Jesús ya se había acostado, he tenido alguna fiesta privada y él, que andaba dando una vuelta por ahí, se ha asomado y, viéndome, ha exclamado: ¡Ahí está mi padre!, mañana teniendo que viajar para torear  y mira donde está. Se ha acercado y me ha susurrado al oído: Papá, que mañana tienes corrida…
 
En vuestros años de matrimonio ¿Te pidió Carmen alguna vez  la separación antes de vuestra ruptura conyugal?
 
No, nunca. Yo le hablaba a Mari Carmen sobre la  vida que habíamos llevado, que hemos luchado y sufrido mucho, que nadie nos ha regalado nada, que he sacado a mis hijos con el esfuerzo de mis brazos, mi cabeza y  mi constancia, intentando relacionarme con personas mas pudientes,  y,  en ese  sentido, le advertía que pronto podría venir  una mujer a Ambiciones y nosotros íbamos a convertirnos en los canguros; vamos, a tener que estar con  los niños de todos mientras ellos, por ley de vida se divirtiesen, y que cuando en algún momento no pudiéramos  cuidarles seriamos los estorbos; con esto la quería decir  que estábamos en el momento justo de separarnos, de que no nos utilice nadie, ya que nuestra misión, el hacer grandes a nuestros hijos y darles unas carreras, la hemos cumplido,  ahora son ellos los que  tienen que buscarse   su vida, igual que hicimos nosotros de jóvenes. Así que vamos a disfrutar los añitos que nos queden y después a morirnos tranquilos. A una buena residencia, la mas cara, y que nos pongan de todo, ¡En ella no nos va a dar ni el viento!, porque, como pagas bien, no quieren   ni siquiera que  te resfríes; si  esto ocurriese en casa te abren las puertas  de par en par para que te resfríes del todo y palmes. A los nietos, por supuesto, los quiero muchísimo, me gusta  pasar  ratos magníficos  con la familia, pero no he querido caer nunca en la trampa de ser el canguro ni,  por supuesto,  un estorbo. Yo me retiro a tiempo, mi misión la he cumplido.
 
Cuando le dices a Carmen: "Nos separamos"; es, porque ya no quieres vivir con ella, habéis perdido el amor ¿Por qué? A mi me da la sensación que tu forma de actuar ahora es como si necesitaras recuperar un tiempo perdido.
 
Ese es mi objetivo. Carmen nunca me ha dado motivos para separarme de ella. Es lo mas bueno que he tenido en mi vida, pero ¿Que ha ocurrido?, pues que me he convertido en su enemigo numero uno  por culpa de nuestra ruptura. La separación llega por la monotonía de la vida, también la perdida del amor...
 
¿Nunca pensaste en cambiar? No te preguntabas: ¿Si no se lo merece, por qué se lo hago?
 
Claro  que  me lo he preguntado, pero quizá sea una compensación a mi sufrimiento en la vida. Recuerdo que cuando chico me decían: ¡HUUU! …y me asustaban. Nunca he tenido libertad alguna. De adolescente mi padre me decía: ¡A las diez hay que estar en  casa!, y yo, como era lógico, a obedecer. Sé que eran otros tiempos. Cuando me casé, era  mi mujer la que me sometía siempre a un interrogatorio: Que si  ¿Dónde has estado? ¿Cuánto tiempo has tardado? ¿Y donde vas? ¿A qué?… Por eso ahora lo que quiero es ¡MI LIBERTAD!
 
De hecho has sido tu quien pediste la separación de Carmen Bazán
 
Si, he sido yo, porque quiero se libre. Nunca lo he sido. En el mundo hay muy pocas personas que pueden disfrutar de la libertad. Que te puedas  levantar por la mañana y decir: Cuando salga por la puerta voy a hacer lo que crea conveniente y cuando vuelva voy a estar satisfecho, haya salido bien o mal. Quiero ser como un barco a la deriva, pero en una mar serena, que navega para cualquier punto pero lleno de relax. Ahora mismo sí tengo esa libertad. Por supuesto que siento  el vacío de la persona que he tenido dentro, Carmen, y con la que he convivido  durante casi cuarenta años. Quizá algún día tenga que pedirla volver, no lo sé, podría suceder pero creo que si llegara el caso no lo aceptaría. Yo hablo con muchas personas y, verdaderamente,  no saben lo que es la libertad. Para disfrutar de  libertad hay que estar prisionero. Un hombre soltero no es prisionero, pero no tiene libertad, se encuentra prisionero de si mismo  además de tener la tutela de los padres. 
 
Después de mi lucha en la vida, quiero saber en que consiste  esa palabra tan bonita que es: Libertad.
 
Sin embargo,  en cierta manera, siempre has hecho lo que has querido, entrabas y salías de tu casa cuando querías. ¿Por qué dices que no tenías libertad?
 
Yo salía de casa siempre con temor y  responsabilidad. El temor a que me pillaran en algo no correcto, y  la responsabilidad de justificar actuaciones mías  que  a veces no sabia como. Ahora no tengo quien me diga nada,  desgraciadamente no tengo ni a mis padres, pero en el tramo que me queda de vida quiero saber que es la libertad, para disfrutarla y para poder contarlo el día de mañana. Hay que aprobar muchas asignaturas en la vida para poder llegar a “matricularte en  libertad”.

¿Cómo te organizabas para tener esas “amigas especiales” y que no se enterasen en tu casa, debía ser muy complicado?
 
Pues imagínate las vueltas que he dado a la cabeza para llevar  estas relaciones con discreción. La verdad es que Carmen ha hecho muchas veces la vista gorda. Sostener esta doble vida amorosa me ha costado mucho, sobre todo por lo  que de daño moral hacía a mi mujer, por eso he optado por tener este estado actual de libertad.
 
Esta nueva etapa, que defines de libertad, ¿Te ha generado una nueva sensación de tranquilidad, al darte igual que te vean cada día con una mujer y lo que piense o diga la gente?
 
En su momento Carmen dijo que al separase de mi se había quitado un  peso como la Catedral de Burgos, yo  solamente me he quitado una parte de mi corazón, que es Carmen, no me he quitado nada de encima. Estoy respirando aire fresco, viendo lo que es la libertad sin temor, sin tener miedo de nadie ni hacer daño moral a nadie. Más que una sensación de tranquilidad es algo desconocido que quiero disfrutar.
 
Ahora tienes sesenta años (entrevista realizada en el 2004) ¿No te da miedo pensar que el día de mañana, cuando seas mayor, te puedas encontrar solo?
 
No tengo ningún miedo. Lo más mínimo. Si hubiese tenido miedo  no hubiera hecho a  un hijo torero y  a otro piloto. Eso lo puede pensar un hombre cobarde. El final de la  vida siempre nos va a  llegar. Tengo que ser inteligente, frío y calculador para pensar como va a ser  mi situación en la vejez, y me la tengo que asegurar yo mismo, no depender de nadie, ni de mi familia ni de nadie a mí alrededor.  Tengo que asegurar mi vida yo mismo e intentar saber cual va a ser mi final, con mayor  o menor felicidad. Estoy preparado para llegar a verme solo en mi vejez, tranquilo, en una buena residencia. Puede haber personas mayores que están con sus hijos y que se encontrarían mejor atendidos en una residencia. Yo opto por no estorbar, pienso que el cariño de mis hijos será el mismo donde esté.

En Noviembre del 2.002 sufriste un episodio de amago de infarto ¿Cuéntanos exactamente lo que te ocurrió, ya que quizá no quedo muy claro en su momento?
 
Afortunadamente fue una falsa alarma. Un día acudí  voluntariamente al hospital de Villamartín porque   me notaba con muchos  nervios y cierta dificultad al respirar. El médico, después de  un reconocimiento  y  practicarme un TAC, me dijo: Tienes un principio de infarto. Inmediatamente contacté  por teléfono con un medico amigo mío y puse al habla a los dos médicos, porque como yo no sentía nada  no  creía lo que me estaba diciendo, pero cuando terminaron de hablar vino mi hijo a buscarme para llevarme al hospital Infanta Luisa de Sevilla. 
 
Nada mas llegar, y viendo   el informe que habían hecho en el hospital de  Villamartín,  me  metieron inmediatamente en la UVI. Allí había gente medio moribunda, y yo pensaba: ¡Dios mío que hago  aquí! ¡Si estoy bien, debe haber un error! 
 
Después de pasar seis días y hacerme todo tipo de pruebas me dijeron que había tenido una “insuficiencia cardiaca clase tres, equivalente a un edema pulmonar secundario a cardiopatía hipertensiva” este informe tan técnico quería decir que no había sufrido  una angina de pecho  si no un pequeño fallo en el corazón motivado por tener la tensión arterial alta, lo que me producía esa dificultad respiratoria. 

¿Qué pasa por tu cabeza cuando te ves en la UVI rodeado de personas que están tan mal? ¿Haces un repaso de tu vida?
 
Sabía que era un error, pero como estoy tan preparado mentalmente me daba igual. No le temo a la muerte, se que tiene que venir en algún momento. Me he visto en trances tan fuertes con mis hijos que estoy acostumbrado a ello, hay que superar el miedo y las situaciones difíciles. Eso es lo que te da vida. 
Durante los días que estuviste ingresado sé, de buena tinta, que a escondidas, debajo de las sabanas, hablabas por teléfono con tus amigas ¿De verdad que lo hacías?
 
Yo me encontraba bien y me aburría, entonces llamaba por el teléfono móvil a gente para charlar y entretenerme, pero no solo a mis amigas, también telefoneaba a otras personas, claro que, cuando quería hablar con un poco de confidencialidad, me tenía que poner la sabana por encima para evitar que me oyeran lo que hablaba en ese momento.

¿Qué actitud tuvo Carmen Bazán  en contigo mientras te ocurrió este episodio, ya que hacía pocos días  que habían salido fotografías tuyas con otras mujeres?
 
La relación era un poquito tirante, pero no obstante  fue al hospital  y estuvo conmigo, aunque su estancia y las conversaciones que manteníamos no fueran todo lo largas que hubieran podido ser si nuestra relación hubiera sido otra.
 
 
 
Continuaran...
 

 

 

 

 




 
 
Tapers
 


© Exclusiva digital
Uso de Cookies
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies.
Cerrar