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¡GRAN EXCLUSIVA!: Las memorias de Humberto Janeiro. Capitulo 1º:
         
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¡GRAN EXCLUSIVA!: Las memorias de Humberto Janeiro. Capitulo 1º: "Yo, el padre de los Janeiro"


Pepa Jiménez  y  José Luis Márquez     Madrid(30.07.2020)

 

¡¡EXCLUSIVA!!

 

Humberto Janerio era hospitalizado este miércoles 29 de julio en el Hospital de Jerez tras sufrir un fallo multiorgánico, llegado al centro hospitalario andaluz en parada cardiorrespiratoria según dijo un testigo al programa 'Sálvame'

Hace un tiempo, la periodista Pepa Jiménez conseguía en exclusiva que el patriarca de Ambiciones le contara sus memorias, y ahora, dada la situación de extrema gravedad del padre de Jesulín de Ubrique  hemos considerado oportuno su publicación.
 
Una publicación que será en capítulos semanales comenzando hoy jueves 30 de julio
 
Capitulo1º
 
Humberto, unas memorias no son  tal si no comienzan  hablando de los primeros recuerdos de la  infancia,    hagamos una rápida y breve  introducción  por esos primeros años. ¿Cuando naciste, donde, tus padres, hermanos…?
 
Nací en Ubrique el 1 de Noviembre de 1943, en la plaza de la Verdura, aunque esta plaza tenía otro nombre, plaza del General Mola, pero se le conocía tradicionalmente  así porque había puestos en los que se vendía fruta y verdura. Mi madre se llamaba Francisca López Capote –curioso y caprichoso este segundo apellido- y mi padre Humberto Janeiro Rubiales. Probablemente nacer  el  día de Todos los Santos debió  darme suerte al tener a todos los santos de cara, es como si todos fueran míos. Fuimos 5 hermanos, aunque el primero, una niña,  murió siendo muy  pequeñita.  De los cuatro hermanos que quedamos  dos son   hembras -Pepita e Isabel-  y  dos somos varones –Manolo y yo-.   Pepita, mi hermana mayor, ya ha fallecido. En el orden de los hermanos yo soy el mas pequeño.
 
 
   La periodista Pepa Jiménez con Humberto Janeiro
 
Mi niñez la pasé  jugando y estudiando  en Ubrique, pero con nueve años un accidente truncó esa infancia feliz produciéndome una minusvalía para el resto de mi vida. Una travesura, subido a lo alto de una roca, hizo que cayera de ella y me diera un porrazo tremendo que me produjo interiormente un problema en la cadera con el desarrollo de un tumor no identificado. Durante año y medio no sabían que hacer con mi pierna y yo tenía unos dolores tremendos. Un cirujano de Jerez, D. Antonio Girón,  fue el que detectó ese tumor  y gracias a él no me cortaron la pierna por encima de la rodilla, que era lo que decía un médico de Cádiz. La solución pasó por hacerme unas punciones en el hueso e inyectar  altas dosis  de penicilina. A pesar  de este tratamiento, después del mismo  tuve que permanecer  tres años escayolado, desde el pecho hasta los pies, sin poderme mover ni sentar, dormía encima de  una tabla.
 
¿Este percance te hizo ser un niño diferente?
 
Dado que pasé esta parte de mi infancia  postrado, sin poderme apenas mover, un profesor venía a casa   a darme clases  para no perder cursos en la escuela. 
 
A los doce años volví a ir  al colegio. Iba  con 2 muletas y no podía jugar como hacían el resto de niños, hasta que llegó un día en que pude tirar las muletas. Me quedé muy bien después de la rehabilitación   pero… el desarrollo de la pierna ya se había  quedado atrasado.  
 
Con quince años, una vez acabé los estudios primarios, inicié mi vida en el mundo laboral. Entré a trabajar en la fábrica de un tío mío que hacía  repujados de piel –una forma de decorar la piel en relieve-. Una vez aprendí el oficio me establecí por mi cuenta y puse un taller de policromado –que consiste en la grabación de la piel con dibujos de oro-. Este pequeño taller lo tuve  hasta lo veinticinco años aproximadamente. 

¿Cuándo y como  conoces a Mari Carmen Bazán, la madre de tus hijos?
 
Por aquellos años fue cuando conocí a Mari Carmen. Debajo de mi casa en Ubrique había una tienda a la que yo iba con frecuencia; un día, al entrar, coincidió que Mari Carmen estaba allí y yo  me fije en ella. Al irse   le pregunte a la dependienta: Oye ¿quien es esa chica tan guapa? a lo que me contesto: Viene  con frecuencia con otra mujer pero  no es de aquí, es de El Bosque. ¿Qué pasa que te gusta?  -pues claro, muchísimo- .Bueno pues  cuando venga otra vez te la presento. 
 
Y, efectivamente, a la semana siguiente  la dependienta me mandó llamar para decirme que Mari Carmen estaba en la tienda otra vez. Bajé enseguida y entonces fue cuando  me la presentó. Yo aproveche para preguntarle  quien era, como se llamaba, de donde era, incluso  por donde   paseaba. A los pocos días   la invité a ir  al cine, fue un auténtico flechazo. Yo tenía diecinueve años y ella todavía no había cumplido los dieciocho. Era guapísima. Tenía un tipazo  tremendo, un cuerpo precioso. Pensé  “Esta va a ser para mi, no se me tiene que escapar”. 
 
En el taller tenía trabajando a 8 o 9 chicas estupendas y me decían: ¿Cómo te has enamorado de una chica de El Bosque, con las mujeres tan guapas  que hay en Ubrique?, para mí que estaban algo celosillas, pero  yo estaba tan enamorado que  contraté  a Mari Carmen para que trabajara en mi taller y así estar mas tiempo juntos.
 
Un par de años  después Mari Carmen  se puso a trabajar en Telefónica, lo que la proporcionaba un sueldo fijo estable y estar en la  Seguridad Social. Nuestra  relación continuaba muy bien hasta que en 1970 me contrataron   para trabajar  en un laboratorio en Suiza que se dedicaba a la fabricación de hilo de  nylon. Para entrar en esta empresa   se presentaron 120 candidatos, 60 hombres y 60 mujeres, y yo fui el único seleccionado. 
 
A mi me hacía ilusión ir a Suiza, pero no quería separarme de Mari Carmen, por lo que a la empresa que me contrataba  les dije que  para irme a Suiza  tenia que llevarme a mi novia. Al principio me dijeron que no pero, como yo les interesaba,  a los pocos días  aceptaron.
 
Al poco tiempo de estar yo trabajando en Suiza  vino Mari Carmen acompañada de   una prima suya para vivir  juntas y que así  no estuviera sola. Entonces nos respetábamos muchísimo y   había que guardar las apariencias.
 
Ella vivía con su prima en una residencia de la empresa y yo en otra. Eran residencias separadas de hombres y mujeres. Pasado  un  tiempo, aproximadamente tres meses, me puse de acuerdo con unos amigos para alquilar un apartamento ya que la vida en la residencia era muy complicada por los tres turnos de trabajo que había en los laboratorios y la mezcla de nacionalidades de los trabajadores, había italianos, griegos, turcos, españoles… eso era  un desmadre total, parecía un cuartel, no se podía dormir. A este  apartamento no me pude llevar  a Mari Carmen, ya que lo compartíamos solo hombres,  pero nosotros cada día estábamos más enamorados. 
 
Después de año y medio Maria Carmen volvió a España, y yo aguanté  un par de meses más y también  regresé. 
 
A mi vuelta a Ubrique compré unas máquinas para trabajar el metacrilato. Alquilé una vivienda en la que tenía el suficiente espacio para ubicar en ella mi taller. En él  fabricábamos desde rótulos para luminosos de neón hasta tableros y fichas de ajedrez,  fichas de dominó, unas diademas gafas para niños, incluso el famoso cubo de Rubick lo hacíamos en mi taller. En un momento dado llegué a tener hasta  500 personas que de alguna forma trabajaban para mí.
 
Por entonces  Ana, la  hermana mayor  de Mari Carmen, quería que ella me dejara y se fuera de nuevo a Suiza con ella, que estaba viviendo y trabajando allí. Era como si no le gustara la relación que manteníamos Mari Carmen y yo. Vamos, que me la querían quitar, probablemente y según decían con la mejor intención pero yo no estaba por la labor de  perderla, una mujer joven que se la lleven al extranjero y no esté contigo seguro que la pierdes.  Pero, como he comentado al comienzo, tengo a  los Santos de cara   y  ese fue uno de los momentos  de mi vida en que los tuve de mi lado; Mari Carmen me dio una gran noticia que me produjo una enorme  alegría: ¡¡Estaba embarazada!! Eso quería decir que íbamos a ser padres y  por lo tanto  que ya no se la llevaban a Suiza.
 
¿Eso quería también decir que os casaríais pronto después de la feliz noticia?
 
Efectivamente,  poco despues nos casamos en Ubrique,  por la Iglesia, el  4.11.1971, celebrando una ceremonia familiar en la que actuaron como padrinos  mi hermana Isabel y su marido Antonio Puerto. Carmen iba guapísima, llevaba un  traje largo  precioso de color marrón, con pamela a juego, de lo más moderno que había entonces. Nos fuimos a Barcelona de luna de miel y allí estuvimos un par de semanas. A la vuelta yo continué en mi trabajo.
 
Continuará....
 
 



 
 
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