Domingo, 29 de Mayo de 2022
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Entrevistas
Mis aventuras con los Payasos de la Tele (Capítulo 2)
         
Copyright: Jose Luis Márquez

Mis aventuras con los Payasos de la Tele (Capítulo 2)


 José Luis Márquez          Madrid (12.04.2022)

 

 

CAPITULO 2

 

La comida trascendía hablando de  multitud de temas en general pero sin centrarnos en ninguno en concreto, por lo que supuse que Emilio padre estaría esperando a los postres o a que termináramos la comida para hablar del motivo por el que me había citado. Lo que así sucedió. Tomando los cafés Emilio padre empezó diciéndome, “Jose Luis no sé si sabrás que Mili (por su hijo Milikito) tiene previsto en un futuro más o menos cercano dejar el grupo e independizarse artísticamente”, yo escuchaba atento asintiendo o poniendo cara de extrañeza en función de lo que me iba contando Emilio, añadiendo Miliki “Y tras  hablar los dos, hemos pensado que como tenéis tan buena relación y además tú tienes formación comercial y en economía, podríais hacer un buen tándem profesional juntos, al estilo al que son ahora Julio Iglesias y su representante Alfredo Fraile. ¿no sé que te parece?”

 

De entrada me quedé sin reaccionar durante unos segundos, para a continuación preguntar -¿Me estás proponiendo que sea el manager o representante de Milikito?, -“Si, eso mismo” contestó Emilio.

 

-"Pues en primer lugar tengo que decirte que me honras  haciéndome este ofrecimiento, pero también tengo que dejarte claro que no tengo ni idea en que consiste el trabajo de un manager, o en este caso un personal manager ya que seríamos  él y yo solos", dije intentado ser lo más honesto posible.

 

-“Bueno, si el problema es que no conoces el oficio de mánager, eso no sería problema”, respondió Emilio mientras Milikito no había abierto aún la boca. 

 

-“Podrías empezar siendo representante del grupo (Gaby, Miliki, Fofito y Milikito) y así te vas formando y adquiriendo conocimientos en la materia, algo que seguro harás muy rápido. El programa de TVE ya está rodando y lo único que de momento tendrías que hacer sería negociar y cerrar nuestras actuaciones en directo, las famosas galas que solemos hacer en fin de semana”

 

-"Eso suena muy bien", le dije, añadiendo a continuación  "pero no se en qué manera puede afectar esta dedicación a mi trabajo en el Banco", matizé intentado mientras ordenar mis ideas sobre la marcha y a la vez que se fuera abriendo más ya que había logrado captar de lleno mi atención.

 

-“En principio no tiene por qué afectarte. Nosotros las galas solo las hacemos en fin de semana ya que de lunes a viernes grabamos el programa de TVE, por lo que dado que tú los sábados y domingos no trabajas en el Banco, podrías acompañarnos perfectamente a ellas. Las negociaciones se hacen por teléfono, y los contratos se envían por correo así que todo es muy sencillo”.

 

Así expuesto efectivamente parecía sencillo, es más,  aparentaba ser una auténtica ‘perita en dulce’, por lo que le contesté : ¡adelante!, probemos y vamos viendo cómo se desarrollan los acontecimientos.

 

Por fin Milikito tomó la palabra y mostró su satisfacción por mi respuesta afirmativa, diciendo que era una decisión de la que no me arrepentiría  ya que sería muy formativa para mí (cosa que así fue pasados los años)

 

Terminamos la comida, salimos del restaurante, no sin antes firmar algunos autógrafos Miliki y Milikito, y volvimos a los Estudios Roma donde tenían que continuar con la grabación del programa. Tras despedirnos a la puerta del plató, Miliki quedó en que a partir de ese momento daría mi número de teléfono a todos los representantes artísticos de provincias, empresas  e instituciones que estuvieran interesados en contratarles para que ya hiciera yo la gestión de negociación de contratos y cobro del correspondiente caché (de los más altos de la época teniendo en cuenta que  no iban acompañados por grupo musical y eran ellos cuatro solos)

 

 

Tras dejarles para que reiniciaran la grabación del programa -  El Circo de TVE, que dirigía Juan Villaescusa, se grababa de lunes a jueves, los viernes se editaba y se emitía los sábados por la tarde- regresé a mi despacho en el Banco pero de repente me di cuenta de algo más o menos importante que había dejado pasar: ¿Y yo que voy a cobrar por este trabajo?

 

Pasaron los días y seguía con el run run en la cabeza para asimilar totalmente la propuesta que había aceptado y sobre todo para ver si sería capaz de hacer adecuadamente mi ‘nuevo trabajo’. Y así, pocas semanas después llegó la primera llamada de teléfono para contratar a los Payasos de la Tele. Se trataba de Antonio Rodriguez, propietario de la empresa de contrataciones artísticas Espectáculos Mundo, ubicada en Málaga, una persona muy conocida y respetada en el sector. La  llamada era para que Gaby, Miliki Fofito y Milikito actuaran en el Parque de Atracciones Tívoli en Benalmádena. Realmente los contratos para estas actuaciones eran muy sencillos, se componían del día o días de actuación, honorarios a percibir por los artistas, gastos con los que corría el contratante y forma de pago (o mejor dicho cobro de los Payasos ya que las condiciones las ponía yo y eran inamovibles)

 

Para que nunca hubiera problema con el cobro de las galas, exigía al interesado en contratar a, vamos a llamarles ya ‘mis representados’, el pago mediante cheque del 50% del total de la cantidad pactada a la firma del contrato y el otro 50% en efectivo antes de que comenzasen la actuación. Esto último se llevaba a rajatabla y mientras yo no tuviera en mi poder ese dinero e hiciera una discreta señal a Miliki, los Payasos no comenzaban su actuación.

 

Firmamos el contrato y así debuté como representante de Gaby, Miliki, Fofito y  Milikito, viajando a Málaga en avión un sábado por la mañana para actuar en el Parque de Atracciones Tívoli de la Costa del Sol. A nuestra llegada nos alojamos en el Hotel Tritón, un hotel entonces de 5 estrellas situado en Benalmádena Costa, a pie de playa.

 

Aquí fue ya cuando comencé a vivir en primera persona lo que eran las aventuras de los Payasos, principalmente por parte de Fofito y Milikito, muy dados a gastar bromas y claro, yo era el novato y  a quien tenían que tomar el pelo en algún momento del viaje.

 

Tras la actuación en el Tívoli, que fue todo un éxito, nos encontramos con el piloto de Fórmula 1 Emilio de Villota, vecino de chalet de Miliki (ambos vivían en la Urbanización Fuente del Fresno de Madrid), quien nos animó a que nos fuéramos a cenar o tomar algo con él a Puerto Banús. Y nada, dicho y hecho. Gaby se quedó con su mujer y sus hijos (siempre le acompañaban en todos los viajes) en el hotel y Miliki, Fofito, Milikito y yo nos encajamos en un BMW Serie 3 de la época conducido por Villota poniendo rumbo al Casino de Puerto Banús (el antiguo) que fue donde nos llevó el corredor automovilístico.

 

Nada más entrar en las dependencias del local de juego, nos topamos cara a cara con mi querido y recordado Tip, a quien le preguntamos, “¿Hombre Luis, que tal, que has hecho?” el humorista pareja de Coll, con su rapidez y gracia habitual nos soltó partiéndose de risa “¡De vientre hijos míos, de vientre!”.

 

Poco después pedimos unos sándwiches y bebidas y nos pusimos, unos a ver como dilapidaban sus fichas de importes elevados unos ricos árabes con su séquito, recordemos que eran los años en que Alfonso de Hohenlohe y Jaime de Mora y Aragón habían puesto de moda Marbella en el mundo de los jeques saudíes, y otros mientras echaban unas monedas en las típicas máquinas tragaperras

 

Ya tarde nos retiramos al hotel en el que estábamos alojados en Benalmádena, siendo de nuevo Emilio de Villota quien nos llevó desde Marbella.

 

Al día siguiente al levantarme, comprobé la novatada que me habían preparado mis queridos Fofito y Milikito. Durante la noche y con sigilo, habiéndome yo ya recogido y puesto el cartel de no molesten en la puerta de la habitación,   habían cogido todas las plantas, jarrones, macetas y centros de flores del pasillo del hotel y las habían colocado delante de la puerta de mi habitación, de tal manera que cuando a la mañana siguiente abrí para salir y bajar a desayunar, me di de bruces con una auténtica selva tropical que me impedía el paso, teniéndomelas que valer yo solo para retirar todo aquel jardín, alguno de los maceteros de un peso considerable.

 

 

Pero como donde las dan las toman, esperé que bajaran a desayunar quienes sospechaba, y estaba acertado, habían sido los culpables. Cuando vi a Fofito y Milikito les di los buenos días poniendo cara de que no había pasado nada, ante las miradas cómplices de ellos. Seguimos desayunando y en un momento dado, cuando ya tenían puesto el café en sus correspondientes tazas y se levantaron a coger algo de comida, aproveché para echarles sal en cada una de ellas.

 

El efecto que les provocó el tomar el café con leche y  una buena ración de sal fue estrepitoso, provocando que el resto de personas que se encontraban en el establecimiento les miraran con cara de asombro. Yo ya empezaba a aprender de sus técnicas y puse cara de “¿Pero qué os ha pasado?”.

 

Ya por la tarde tomamos el avión de regreso a Madrid sin ningún tipo de contratiempo y el lunes a las  8 de la mañana aparecía en mi despacho en el Banco para seguir haciendo mi trabajo habitual, tras mi bautismo como ‘mánager’.

 

Tras mi debut como representante artístico, pasaron los días en los que yo seguía con mi actividad bancaria normal y los Payasos grabando su programa de televisión, quedando algunos fines de semana para cenar Milikito y su novia Aruca (hoy su mujer) conmigo y mi mujer.

 

También había días entre semana que Milikito tenía que asistir a algún acto o hacer cierto tipo de cosas y dado que en el futuro yo iba a ser su ‘personal mánager’ era bueno que le acompañara y empezaran a vernos juntos.

 

Siguieron pasando los días y los Payasos hicieron un pequeño parón ya que a Miliki tuvieron que operarle de la vesícula para quitarle unas piedras. Emilio Aragón padre se repuso enseguida de la operación para seguir grabando los programas de TVE, pero en esos días nos surgieron dos galas en Barcelona. Nos contrataba la Caixa para que actuaran para los hijos de los empleados de la gran entidad bancaria catalana.

 

Allí viajamos los cinco más la mujer e hijos de Gaby. Nos alojaron en el Hotel Reina Sofia de la Ciudad Condal y nos desplazamos, según los horarios previstos, a Montjuic para realizar los espectáculos contratados. Pero en esta ocasión tuvimos un problema con el que no contamos y que tuve que resolver de una manera bastante expeditiva. A Miliki aún no le había quitado los puntos de la operación de vesícula y caminaba con mucha precaución y cierto miedo. Al llegar al lugar donde debía actuar aquello era una locura de padres, madres, abuelos, abuelas y niños que querían ver de cerca a los payasos y no había ninguna medida de seguridad que los mantuviera a cierta distancia nuestra. A Miliki se le cambió el rictus de imaginar la que nos venía encima, obviamente por los puntos de sutura que aún tenía frescos, pero yo intenté tranquilizarle: -“No te preocupes Emilio, tu pégate a mi que yo actuaré como cuando jugaba a baloncesto y entraba a canasta: metiendo codos”.

 

 

Y así fue. Muy a mi pesar tuve que actuar de forma poco elegante y ortodoxa, casi como un guardaespaldas,  para proteger la delicada zona corporal de la operación de Miliki, salvando ese primer embate de la cariñosa gente que nos desbordaba.

 

CONTINUARÁ

 

 




 
 
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