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"Mis aventuras con los Payasos de la Tele', un relato que seguro os atrapará (Capítulo 1)


Jose Luis Márquez      Director Exclusiva Digital     Madrid (10.04.2022)

 

 

Lo que voy a  contar a continuación es una historia que me pasó a finales de los 70 y principios de los 80. Aunque pudiera parecer fruto de la imaginación, fue real como la vida misma ya que formó parte de mi vida, y aunque algunos pasajes den la impresión de ser licencias literarias inventadas, todo, absolutamente todo es verídico.

 

Esta historia, que sucedió hace algo más mas de 40 años, empieza más o menos así

 

CAPITULO 1º

 

-¿Qué te parecería ser el representante personal manager de Milikito?

 

Con esta pregunta que me hacía Miliki (Emilio Aragón Bermúdez) en septiembre del año 1980 comenzaba la que iba a ser una fascinante aventura que me llevaría a conocer un  mundo envidiado por muchos y denostado por otros, pero sobre todo enriquecedor personal y profesionalmente, y más sobre todo cuando esto te sucede cuando tienes 24 años.

 

Pero antes de que llegara esta pregunta y se desarrollaran las vivencias tenidas en primera persona que me dispongo a relatar, debemos remontarnos al inicio de esta historia que comienza allá por el año 1979, cuando yo trabajaba en lo que entonces se conocía como Banco Intercontinental Español  y posteriormente se transformó en Bankinter.

 

En la oficina principal de esta entidad, situada en el Paseo de la Castellana número 29 de Madrid  ejercía mi trabajo como jefe comercial con responsabilidad en clientes de importantes fortunas así como un determinado sector empresarial.

 

Dentro de mis gestiones comerciales diarias, un día contacte con los Estudios Cinematográficos Roma, ubicados en la antigua Carretera Madrid - Irún, hoy carretera de Fuencarral, y donde actualmente se encuentran los estudios y la sede de Mediaset España. Allí, su director general Juan de Sande, un hombre al que solo se le podía definir como buena persona y excelente ser humano que destilaba bonhomía, y que desafortunadamente ya nos dejó hace años,  enseguida me abrió las puertas de todas las dependencias del edificio y también las de los ‘platós’, un mundo que para mi era algo desconocido, el maravilloso mundo de los decorados de películas y programas de televisión -por entonces solo existía una cadena de televisión, La1 de TVE- que se rodaban y grababan en sus instalaciones.

 

Por allí andaba Valerio Lazarov grabando con su a veces mareante zoom el programa ‘Sumarísimo’, Chicho Ibáñez Serrado grabando su ‘Un, dos, tres’ y sus guapas azafatas con enormes gafas redondas paseando por los pasillos, la productora cinematográfica Filmayer rodando escenas de una película de Paco Martinez Soria, y los inolvidables Gaby, Miliki, Fofito y Milikito grabando ‘El Gran Circo de TVE’-recordemos que Fofó había fallecido unos años antes a consecuencia de una infección producida por una transfusión de sangre, y había sido reemplazado por un jovencísimo Milikito (hoy Emilio Aragón), que tenían el plató lleno de críos que respondían ¡¡Bieeennnn!! Cada vez que Gaby, Miliki o Fofito les preguntaban ¿Cómo están ustedessss?.

 

Tras unos días de conversaciones y negociaciones con de Sande, conseguí captar como cliente para la entidad bancaria en la que trabajaba a los Estudios Cinematográficos Roma, motivo por el cual mis visitas a la empresa cinematográfica comenzaron a ser más frecuentes, llegando a que de Sande me presentara a Juan Botas, presidente de Estudios Cinematográficos Roma así como de otro número importante de empresas como El Parque de Atracciones de Madrid y Filmayer-productora y distribuidora de películas. Un hombre muy familiar además de honesto empresario al que el infortunio le golpeó en su numerosa familia con el fallecimiento de uno de sus hijos pequeños en un dramático y espeluznante accidente de tráfico ocurrido cuando venía conduciendo él mismo su Range Rover desde la finca que tenía en Extremadura.

 

Esas frecuentes visitas que realizaba a los Estudios Roma me permitieron que ya ni me tuviera que acreditar a la entrada de los mismos, pasando a las instalaciones como si fuera uno más de la casa y moviéndome a mi libre albedrio cuando finalizaba la gestión en concreto que iba a realizar.

 

En una de esas ocasiones entré en el estudio donde estaban grabando los Payasos de la Tele la famosa aventura con la que concluían cada programa y que eran realmente tronchantes, hasta tal punto que las personas que estaban detrás de las cámaras, como sastras, maquilladoras, o regidor, en numerosas ocasiones no podían aguantar las carcajadas y llegaban a oírse de fondo. Finalizada la grabación me presenté a  los Payasos poniéndome a su disposición para cualquier necesidad o información financiera que precisaran, para lo cual  les dejé mi número de teléfono del Banco (entonces no existían teléfonos móviles).

 

 En los pasillos de Estudios Roma (De izquierda a derecha: Fernando Chinarro, Milikito, Miguel Américo,  Jose L. Márquez, Miliki, Gaby y Fofito)

 

 

Pocos días después Gaby, Miliki, Fofito y Milikito, tras mi gestión, se hacían clientes del Banco y comenzábamos una relación profesional que en poco tiempo se convertiría en un gran amistad.

 

Por edad, afinidad y gustos, con quien más trato comencé a tener fue con Milikito, (Emilio Aragón). En aquella época, el más joven del cuarteto de payasos acababa de dejar el ‘cencerro’ -su debut con el grupo fue siendo mudo, haciéndose entender mediante el sonido de un cencerro, una práctica que le permitió aprovechar al máximo su mímica-  y sus diálogos, que le costaban una eternidad aprenderlos, eran a veces tan hilarantes que había que cortar varías veces la grabación del programa, sobre todo de la ‘Aventura’, donde improvisaba la mayor parte del texto que debía decir.

 

  Milikito y yo en la boda de la hija de Sabino Fernández Campos

 

Milikito, que entonces tenía 22 años, era  en su vida diaria un hombre que intentaba formarse y aprender de todo un poco, aunque sin tener muy claro hacia dónde dirigir sus pasos profesionales si dejaba en algún momento su  colaboración como payaso en el grupo familiar, ya que tan pronto se ponía a estudiar medicina como a sacarse el título de piloto de avión privado para después intentar incorporarse a Iberia, aunque lo que si tenía claro eran sus estudios de piano, carrera que terminó pocos años después.

 

Milikito, o Mili como le llamaban en casa su madre Rita y su padre Emilio Aragon Bermúdez (Miliki), y yo, quedábamos con cierta frecuencia, bien para simplemente comer o cenar, bien para asistir a espectáculos, o bien en compañía de nuestras respectivas parejas. Las veladas tras las cenas solían ser  muy divertidas ya que Milikito era y es un gran contador de chistes, de esas personas que empiezan y no paran y dejan a quienes le están escuchando al borde del infarto por los continuos golpes de risa que te provoca.

 

Pero si Milikito era un gran clown en ‘El Circo de TVE’, también ejercía a veces como tal en su día a día. No desaprovechaba cualquier oportunidad que se le pusiera delante, o no, para hacer alguna de las suyas. Recuerdo numerosas situaciones en la vía pública en las que dejaba a los conductores y viandantes mirándole con perplejidad. Situaciones como cuando se paraba con su coche, un Seat 1200 sport azul claro, en primera línea de un semáforo, bajaba del vehículo y se ponía a bailar en el paso de peatones delante de los otros coches que estaban parados, lo que provocaba que los conductores le miraran con asombro e incredulidad, algunos reconociéndole y otros pensando “¿y a este tío, que le pasa?”. O su costumbre, peligrosa por cierto pero que no dejaba de ser uno de esos pecados de juventud,  o inconsciencia, de ir sentado en el asiento del pasajero delantero del coche, pisando con su pie izquierdo el pedal del acelerador y manejando el volante de lado con su también mano izquierda, dando la sensación al resto de conductores de que no había conductor y que el coche circulaba solo.

 

Una tarde de domingo del mes de septiembre de 1980, cuando TVE ya había comenzado las grabaciones de la nueva temporada de ‘El Gran Circo’, recibí una llamada telefónica de Miliki (Emilio Aragón Bermúdez) en mi casa, preguntándome si podía acercarme el lunes al mediodía a los estudios Roma en Fuencarral para desde allí ir a comer a un restaurante de la zona. Tras mirar mi agenda, comprobé que tenía disponibilidad para ello y le respondí afirmativamente.

 

   En casa de Miliki en Fuente del Fresno (Madrid)

 

Allí me  presenté el lunes puntual a mi cita en los Estudios que tenía alquilados Televisión Española para grabar sus programas, donde antes de pasar por el plató a recoger a Miliki, aproveché para saludar a Juan De Sande, director de los Estudios,  y preguntarle si necesitaba algo especial del Banco, quien a su vez aprovechó para decirme que le habían llegado comentarios de Gaby y Miliki, hablado muy bien de mí, lo que me halagó dentro de que intenté restarles importancia diciendo que era mi obligación como profesional darles un buen servicio financiero, cuidando y solucionando las necesidades que tuvieran.

 

Terminó la grabación del programa al mediodía y salieron Miliki y Milikito al distribuidor central de los Estudios, hasta ese momento no sabía que Emilio Tomás Aragón Alvarez (nombre completo de Milikito) venía también a la comida. Nos introducimos los tres en mi Ford Fiesta rojo y pusimos rumbo a un cercano típico restaurante del pueblo de Fuencarral.

 

Un vez en el local nos acomodaron en una discreta mesa, hay que recordar que por entonces los Payasos de la Tele tenían un nivel de popularidad solo comparable al de las muy grandes estrellas de la actualidad, y no podían dar un paso por la calle sin que se les acercaran niños y adultos a felicitarles o pedirles autógrafos. Por fortuna aún no había llegado la moda de las selfies con famosos.

 

 

Continuará....




 
 
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