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Entrevistas
         

"Mis aventuras con Los Payasos de la Tele". Capítulo 5º y último...de momento


José Luis Márquez       Madrid (21.04.2022)

 

 

Me puse a darle vueltas a la cabeza y se me ocurrió contactar con Rafael Zafrilla, representante de Julio Iglesias en Venezuela. Zafrilla trabajaba mucho con los dos principales canales de televisión de ese país, el Canal 2, Radio Caracas Televisión, y el Canal 4, Venevisión.

 

Al comentarle lo que me había pasado me dijo que no me preocupara, que el cheque era bueno. Yo le respondí que me parecía bien pero que necesitaba volver a España con dólares en efectivo a lo que Zafrilla me dijo que si quería el me podía cambiar el cheque por dinero en ‘cash’, comentario que enseguida le tome la palabra y al día siguiente me llevaba al hotel el montante del cheque en billetes de dólar de distinto valor.

 

Mientras tanto los Payasos actuaban cada tarde desde el plató de Venevisión y al final cada programa el camerino se llenaba, y no de niños precisamente, de jóvenes venezolanas que querían conocer en persona a los más jóvenes del cuarteto, es decir Fofito y Milikito, viéndomelas y deseándomelas para que no se convirtiera aquello en el camarote de los Hermanos Marx. Alguna de estas jóvenes y lozanas fans se atrevían incluso a dar unas pequeñas notas de papel en las que iba su número de teléfono.

 

Tras finalizar el compromiso con Venevisión pusimos rumbo a Puerto Rico. Allí, en la isla caribeña que es Estado Libre Asociado de Estados Unidos, nos esperaba Paquito Cordero, comediante y pionero de la televisión portorriqueña que había contratado a los Payasos para que intervinieran durante unas semana en sus programas.

 

   Paquito Cordero

 

Otra vez a bordo de un Jumbo 747 y de nuevo en primera clase aterrizamos en el Aeropuerto Internacional de Isla Verde de San Juan, que posteriormente pasó a llamarse Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín. Entonces no existían los fingers que se comunican directamente entre los aviones y la terminal, y el avión abrió sus puertas para que desembarcáramos estando aparcado casi en medio de la pista, donde vendrían unos autobuses a recogernos. La primera bofetada de calor que tuve nada más asomar mi cara por la puerta del avión me devolvió de nuevo al interior de la aeronave.

 

La humedad unida al calor de octubre se mezclaban formando un coctel explosivo de calor que te dejaba empapado en sudor al momento de dejar una zona con aire acondicionado.

 

Hicimos la entrada a través de la correspondiente aduana, bastante severa al estar controlada por personal de fronteras de Estados Unidos, y tras superarla sin ningún incidente nos pusimos rumbo al hotel Caribe Hilton.

 

 

La llegada al hotel fue todo un show, para variar. Resulta que en esos días de octubre se celebraban las jornadas de la Hispanidad y el hotel estaba repleto de famosos españoles,  topándonos a nuestra llegada con Jose María Íñigo y Marujita Díaz entre otros.

 

Tras hacer el checking nos dirigimos cada uno a nuestras habitaciones para guardar el equipaje y refrescarnos para a continuación ir a comer al restaurante del hotel. Un hotel que curiosamente tenía Casino en sus instalaciones, lugar al que tras la comida nos acercamos Miliki, Fofito, Milikito y yo.

 

Lo que viví y vieron mis ojos en ese casino aún no se cómo catalogarlo, solo decir que desde entonces nunca he vuelto a poner un pie en ningún casino del mundo.

 

Había poca gente por la hora que era, y tras tontear un poco en unas máquinas tragaperras y unas desangeladas mesas de blackjack, donde nos limpiaron unos pocos dólares, nos acercamos a una ruleta en la que había varias personas apostando. El croupier que tiraba la  bolita metálica para que cayera en uno de los números entre el 0 y el 36 al ver que hablábamos en español nos preguntó de donde éramos. -“Somo españoles, respondió Miliki”. El empleado mostró una gran sonrisa añadiendo -“Brother, de la madre patria, bienvenidos a Puerto Rico”.

 

-“Hagan sus apuestas que no se arrepentirán” continuó diciendo el extrovertido croupier. La frase a mi me sonó algo rara pero por ahí dejamos algunas fichas en distintos números, dándose la casualidad que salió uno de los que habíamos apostado. El croupier entonces fue más concreto: “apuesten todo a un número que a estos gringos les vamos a dejar sin plata”.

 

Eso fue la gota que desbordó mi vaso de la suspicacia, no obstante apostamos los cuatro al mismo número y ¡Oh casualidad!, salió ese número. No sé cómo pudo hacerlo, me imagino que son muchas horas de entrenamiento y tirar la bola en la ruleta con cierta fuerza y efecto para saber más o menos en qué número puede caer, pero ese hecho me desaconsejó volver a un casino en mi vida. Quizá era algo que debían de haber conocido la famosa familia de Los Pelayo. 

 

Paquito Cordero nos invitó a cenar a todos a su casa y allí que fuimos un día al finalizar la jornada de trabajo. El productor televisivo vivía en una enorme casa con un salón que podría tener 200 metros cuadrados sin exagerar, llamándome mucho la atención un gran pez espada disecado que tenía en la pared. Tras cenar opiparamente algunos platos típico de la isla caribeña, Paquito se ofreció a llevarnos a conocer  el 'Viejo San Juan' a lo que accedimos gustosos. Entonces le oigo que dice a su mujer "Traete a la nena". Al escuharle pensé, será su hija que habría llegado en ese momento a la casa y se iba a incorporar con el grupo. Pero a los pocos minutos se presentaba  la mujer de Cordero con un revolver del 44 Magnum, igual al que llevaba Clint Eastwood en 'Harry el sucio', y se lo daba a su  marido quien decía "Esta es la nena" añadiendo "Por la noche hay que ir protegido si se visita el viejo San Juan". 

 

Terminado nuestro compromiso en Puerto Rico cada uno tomamos un rumbo distinto. Gaby y Fofo regresaron a España, Miliki y Milikito viajaron a Estados Unidos y yo volé hasta Miami para otear algunas otras posibilidades de negocio.

 

Ya en España preparamos un espectáculo en el Teatro Alcalá Palace de Madrid al que llamamos ‘Galalandia’. Fue un gran éxito y además de la venta de entradas en las que Los Payasos iban a porcentaje con el Teatro, teníamos lo que llamábamos “los ferdeles”, o sea la venta de banderines, discos y casettes de los discos de los Payasos.

 

 

Durante las actuaciones me encargaba de controlar que todo funcionara como un reloj y estaba atento ala asistencia de los hijos de famosos porque durante la actuación había un número en el que Los Payasos subían a cinco o seis niños para interactuar con ellos.

 

Uno de los días asistieron los hijos de Julios Iglesias e Isabel Preysler, y los tres (Chabeli, Enrique y Julio José) subieron al escenario para tocar unos cencerros según les movía la cabeza Miliki.

 

En otra ocasión asistieron  a las galas los hijos de la infanta Margarita, Carlos y Maria Zurita, que tenían 8 y 6 años respectivamente, y también subieron al escenario para jugar con los Payasos.

 

Y llegó enero del 82 y Milikito dejó el grupo, tal y como estaba previsto,por lo que mi etapa de ‘aprendizaje’ haciendo las veces de representante de Los Payasos también llegó a su fin para iniciar el planeado  tándem con Milikito. Pero Mili por esos días tenía mil ideas en la cabeza y no terminaba de tomar un camino definido, dedicándose entre otras cosas a terminar su carrera de piano y a aprender a bailar claqué, disciplina artística que le enseñaba su tía Rocío en la casa  que tenía enfrente del Registro Civil de la  calle Pradillo en Madrid.

 

   Poster al que le guardo mucho cariño ya que se lo dedicaron a mis padres

 

 

Como acababan de pasar las fiestas de Navidad y Reyes, me pasé por Bankinter para saludar a mis antiguos compañeros, alguno de los cuales ya tenía referencias sobre mis “aventuras”, y por supuesto salude al director de la OP, Honorio Jiménez del Valle, quien me preguntó por mis viajes y trabajo artístico.

 

Con la gran confianza y amistad que me unía a Honorio le dije que estaba en una situación de stand by y no hacía nada en concreto en esos momentos y ahí quedó la cosa.

 

Para sorpresa mía a los pocos días recibía una llamada del departamento de Recursos Humanos de Bankinter diciendo que podía reincorporarme al Banco cuando quisiera, sin tener que esperar que venciera el plazo de excedencia que había solicitado.

 

Una propuesta que valoré y a la semana entraba con mi traje y corbata por la puerta principal de la OP de Bankinter en  el Paseo de la Castellana 29 de Madrid.

 

Los años fueron pasando y mientras yo iba ascendiendo profesionalmente en el Banco, Milikito iba a Roma para comprar los derechos de representación de la obra de teatro ‘Barnum’, que en Italia la protagonizaba Máximo Ranieri, y representarla en España. Cosa que así sucedió estrenándose el musical en el teatro Monumental  de la calle Atocha de Madrid, haciendo Emilio toda una demostración de que era un artista completo ya que para interpretar su papel tenía que cantar, bailar, hacer equilibrio en el alambre, balancearse en el trapecio y lo más importante: aprenderse de memoria el texto.

 

   Milikito en rueda de prensa

 

Después presentó en Canal Sur el programa concurso ‘Saque Bola’ e hizo el programa de sketches ‘Ni en vivo ni en directo’ para TVE.

 

Su ausencia en los Payasos la cubrió Rody Aragón, hijo de Fofó y hermano de Fofito y el grupo siguió actuando hasta que Gaby falleció en 1995  a los 72 años.

 

El currículo de Milikito desde entonces es de sobra conocido por todo el mundo, habiendo sido presentador de programas y concursos como ‘VIP’, ‘El Juego de la Oca’, protagonizado series como ‘Médico de Familia, películas como ‘Policía’ junto a Ana Obregón y programas de entrevistas, además de haber sido uno de los socios fundadores de LaSexta….

 

Jose Luis  Márquez 

Twitter: @marquezjl007  

 

Instagram @josel._marquez




 
 
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