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Carlos Alsina emociona a todos con su monólogo homenaje las familias de los marineros del pesquero gallego Villa de Pitanxo
         
Carlos Alsina

Carlos Alsina emociona a todos con su monólogo homenaje las familias de los marineros del pesquero gallego Villa de Pitanxo


Redacción    Radio      Madrid (16.02.2022)

 

 
Veinticuatro familias han pasado la noche en vigilia. Esperando noticias. Dándole vueltas a tantas cosas. Preguntándose qué sucedió hace veinticuatro horas. En qué momento supieron los marineros que el barco no aguantaría. Y cómo fueron los minutos siguientes. Qué hicieron, qué pensaron, qué sintieron.
 
Veinticuatro familias en tierra. En vigilia. Y rotas
 
Veinticuatro familias en vela. Queriendo escuchar el nombre del marido, del hermano, del sobrino entre los tres únicos rescatados. Queriendo creer que aún puede haber otros supervivientes, a pesar de las horas transcurridas, a pesar de la temperatura, y del temporal, y a pesar de todo. Diez cadáveres recuperados, once marineros desaparecidos.
 
Familias de Marín, de Cangas, de Bueu, de Moaña. Familias de Ghana y de Perú. Encajando el golpe. Haciéndose a la idea. Haciéndose a la ausencia.
 
El barco tiene nombre, Villa de Pitanxo. Y los marineros, también. Qué menos que llamarles por su nombre esta mañana en la radio.
 
William Arévalo. Nacido en Perú. Vecino de Marín desde hace veinte años.
 
Samuel Kwesi. 30 años. Tiene cinco hijos en Ghana. Al último aún no lo conoce.
 
Johnatan Calderón. Padre de dos adolescentes.
 
Pedro Herrera. 29 años. Padre de un bebé de meses.
 
Francisco de Pazo. El jefe de máquinas. El más veterano.
 
Edemon Okutu. Hermano de atleta. Padre de dos hijos.
 
Ricardo Arias. De Loira. Sobrevivió a un naufragio.
 
Raul González. El más joven. 24 años. Alumno en prácticas.
 
Martín Quino. Peruano y de Vigo. Veinticinco años embarcando.
 
Eduardo Rial Padín. De Cangas. Ha salvado la vida.
 
Juan Padín. El patrón. Superviviente.
 
Miguel Lumbres. Diez años residiendo en Cambados. Vino de Perú. Dos hijos.
 
Fernando González. Otro veterano del mar. Era su primera vez en Terranova.
 
Francisco Manuel Navarro. Canario. No es pescador, sino observador de control del Instituto de Oceanografía.
 
Y Michael y Martín, de quienes no conozco su apellido. El primero, de Ghana. Allí viven su mujer y sus hijos. El segundo, nacido en Perú. Veinte años trabajando en España.
 
 

 
 
Hay ocho marineros más cuyas identidades aún no han trascendido.
 
Hacían la marea en Terranova. Se sabe que antes de las seis de la mañana de ayer el barco envió dos alertas. Y que luego, desapareció. Cuando llegó al lugar el Novo Virgem da Barca, barco portugués, avistó una balsa salvavidas con siete hombres. Cuatro ya fallecidos. Los otros tres, apenas vivos. Los llevaron de urgencia al barco de rescate canadiense.
 
Desde allí pudo Costa Padín, el patrón, llamar a la familia para contar que el sobrino, Eduardo, y él mismo estaban a salvo. La última marea del patrón, que tenía dicho que después de ésta ya se jubilaba.
Terranova es, con el Gran Sol, el nombre que evoca las campañas más duras de los arrastreros españoles. Varios meses embarcados. Apenas una semana, o dos, en casa, entre marea y marea.
 
En septiembre, cuando Antonio Lucas publicó ‘Buena mar’ conversamos en este programa con marineros gallegos. Castor Fernández, veinte años haciendo el Gran Sol. O Manuel Mariño, Lolo, que nos atendió desde el puente de mando del Nuevo Confurco, trabajando.
 
Desterrar el aroma romántico que le damos al trabajo de los marineros
 
De todo lo que nos contaron ese día Castor y Lolo, en la mar y en tierra, y Ana, la esposa de Castor, me quedo con su empeño en desterrar el aroma romántico que a menudo le damos a la vida y el trabajo de los marineros. No aman la mar. No les gusta. Si acaso, la sufren. La temen. La trabajan.
 
Vuelven una y otra vez. A la estrechez del barco, al trabajo físico, agotador, al sueño interrumpido y al no saber qué te estará esperando. Vuelven. Toda una vida despidiéndose de las esposas y de los hijos que se quedan.
 
Veinticuatro familias, en tierra. En vigilia. Y rotas.



 
 
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