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Eugenia Martínez de Irujo: “Con Cayetano no tengo relación, pero nunca dejaré de quererlo. Es mi hermano”
         
Eugenia Martínez de Irujo (Archivo)

Eugenia Martínez de Irujo: “Con Cayetano no tengo relación, pero nunca dejaré de quererlo. Es mi hermano”

La Duquesa de Montoro es la portada del número especial de arte de Vanity Fair

 Redacción  Medios / Sociedad     Madrid (18.02.2020)

 

 
Asentada en su faceta de diseñadora de joyas y al lado de su marido, Narcís Rebollo, Eugenia Martínez de Irujo ha encontrado el equilibrio. Portada especial de Vanity Fair marzo, mientras posa para el objetivo del fotógrafo Erwin Olaf como miembro de la corte del Siglo de Oro, concede una entrevista en la que recuerda el legado de la duquesa de Alba y lamenta sus desencuentros con su hermano Cayetano. 
 
SOBRE SU BODA EN LAS VEGAS: “NARCÍS NI SIQUIERA ME PIDIÓ MATRIMONIO. COMPRÉ LOS ANILLOS MÁS HORTERAS QUE ENCONTRÉ Y ALQUILÉ LOS DISFRACES. NO ME HE REÍDO MÁS EN MI VIDA”.
 
“Mi hija también adora a Narcís, es imposible no adorarlo. Lo que más me gusta de él es que nunca ve un problema. Lo admiro por su trayectoria profesional e inteligencia, pero sobre todo porque es una buena persona. Tiene mucho sentido del humor y yo no puedo estar con alguien con quien no me ría. No quiero un “seta” al lado ni muerta.”
 
—En su primera boda se vistió de duquesa regia y se casó con un torero. En la segunda fue disfrazada de Marilyn Monroe y su novio de Elvis Presley. ¿Cómo fue la propuesta matrimonial de Narcís?
 
—Ni siquiera me lo pidió. Lo medio hablamos y lo organizamos sobre la marcha. Compré los anillos más horteras que encontré y alquilé los disfraces. Cuando acabaron los premios Grammy, nos fuimos al hotel y a las 23.30 de la noche llegaba la limusina. Narcís ni se había probado el disfraz, pero cuando llegamos a la ceremonia, a medianoche, estaba muy en su papel. Yo lo miraba y no podía reprimir las carcajadas. No me he reído más en mi vida.
 
 
 
“CON CAYETANO NO TENGO RELACIÓN, PERO NUNCA DEJARÉ DE QUERERLO. ES MI HERMANO. NO SÉ SI ALGUNA VEZ ME RECONCILIARÉ CON ÉL, PORQUE A MÍ HAY CIERTAS COSAS QUE ME HACEN MUCHO DAÑO”
 
—¿Le molesta que Cayetano frecuente los platós de televisión?
 
—No me meto en eso. Todos somos independientes. Cayetano es Cayetano, yo soy yo y cada uno de mis hermanos es cada uno de mis hermanos. Él es libre de actuar y de hacer lo que quiera. A mí lo que me gusta es ser consecuente.
 
—¿Sugiere que él no lo es?
 
—No lo sé. He dicho que a mí me gusta ser consecuente, no que él no lo sea.
 
—¿Le gusta sentirse el pegamento entre los seis hermanos, la que intenta que todos estén bien avenidos?
 
—Es que todos estamos fenomenal.
 
—No se juntan mucho. ¿Quizá Cayetano haya provocado una cierta escisión?
 
—Eso es problema suyo y habría que preguntárselo a él. Yo te hablo por mí: me llevo fantástico con todos los demás y los adoro. Con Cayetano no tengo relación, pero nunca dejaré de quererlo. Es mi hermano.
 
—¿Cree que alguna vez se reconciliará con él?
 
—No lo sé, porque a mí hay ciertas cosas que me hacen mucho daño. En esta época de mi vida ya no me gustan las montañas rusas: un día fenomenal y al día siguiente fatal. Nadie tiene derecho a quitarme la felicidad. Llega un momento que uno pone el freno, dice: “Hasta aquí”. Y es humano.
 
 
“CUESTIONAR LA GESTIÓN DE MI HERMANO CARLOS ES LO MISMO QUE HABLAR DE POLÍTICA. CUANDO ESTÁS FUERA, ES MUY FÁCIL CRITICAR, PERO CUANDO ESTÁS DENTRO, LAS COSAS CAMBIAN”
 
—Educaron a su madre para ser duquesa de Alba y a su hermano Carlos para sucederla.
 
—Cuestionar su gestión es lo mismo que hablar de política. Cuando estás fuera, es muy fácil criticar, pero, amigo mío, cuando estás dentro, las cosas cambian. Creo que lo está haciendo muy bien y eso que su trabajo no es nada fácil. La vida evoluciona, los tiempos evolucionan y estamos ya en el siglo XXI.
 
—Se refiere a abrir al público el palacio de Liria...
 
—Al principio me chocó porque mi madre tenía otra mentalidad. Vivió en otro tiempo. Pero la realidad que a ella le tocó no tiene nada que ver con la de unos años para acá. Además, la gente, por lo que me dicen en las redes sociales, lo ha agradecido muchísimo. Y, oye, tampoco hay nada horroroso.
¿A quién molestas con esto?
 
—A Cayetano.
 
—(Risas). Un patrimonio de estas características no es fácil de gestionar.
 
—¿Cómo son de conscientes usted y sus hermanos de que el legado tiene que sobrevivir? Cuando se dice que es el patrimonio más grande de España, ¿existe una deuda histórica para hacerlo igual de bien que los anteriores albaceas?
 
—Totalmente, pero a Carlos lo han educado también para esto y lo tiene clarísimo. Y me parece que [su hijo] Fernando [Fitz-James Stuart, actual duque de Huéscar] le sucederá muy bien. Él y [su esposa] Sofía [Palazuelo] me parecen fantásticos. Desde pequeños, todos, absolutamente todos, hemos tenido clarísimo lo que había. Todo iba para el mayor, en el sentido del patrimonio artístico. Es la única manera de mantenerlo.
 
 
NO ME ARREPIENTO DE NADA EN ESTA VIDA. TENGO UNA HIJA MARAVILLOSA Y HUBO MOMENTOS BUENÍSIMOS”
 
—Quizá la diferencia [entre el foco mediático de Cayetano y Eugenia respecto a sus hermanos] estuvo en las relaciones sentimentales que Cayetano mantuvo con Mar Flores y usted con Fran Rivera. Los toreros siempre han tenido un interés extra para las revistas del corazón.
 
—Uf, y luego ya la separación ni te cuento. Hubo titulares que dolieron mucho porque fue como hurgar en la herida.
 
—Si su primera boda hubiera sido con Narcís, ¿cree que habría conservado un perfil más bajo?
 
—Es posible. Pero me enamoré. ¿Qué le voy a hacer? (sonríe). No me arrepiento de nada en esta vida. Tengo una hija maravillosa y hubo momentos buenísimos. Y ya está, no pasa nada.
 

“CREO QUE EL REY FELIPE VI ES EL MEJOR EMBAJADOR QUE PODEMOS TENER. LETIZIA TAMBIÉN CUMPLE PERFECTAMENTE CON SU PAPEL DE REINA” 
 
No sorprende que Eugenia se manifieste absolutamente monárquica, aunque matiza que no alterna demasiado con el rey Felipe. “Cuando éramos pequeños, nos veíamos más. Creo que es complicado ser rey, y él tampoco lo tiene muy fácil que se diga. Lo considero muy válido, un hombre preparadísimo. Me encanta. Creo que es el mejor embajador que podemos tener. Letizia también cumple perfectamente con su papel de reina. Es dificilísimo estar en el punto de mira 24 horas al día. Eso no lo aguanta nadie”.
 
—¿Y don Juan Carlos?
 
—También me encanta. Su papel fue importantísimo durante la Transición. Y el de la Reina Sofía, a la que admiro profundamente.
 
—¿Cree que llegaremos a ver a Leonor reina de España?
 
—Me gustaría mucho, pero la historia se escribe día a día.
 
—¿Se identifica con los nobles cuando coincide con ellos?
 
—No (risas), qué me voy a sentir noble... De hecho, no utilizo nunca mi título. Me da como vergüenza y pudor, ¿sabes? Es una tontería mía, un tema psicológico. No tengo nada que ver con nada así. Me veo rimbombante si lo digo. No me gusta.
 
DE JOVENCITA LA GENTE ME DECÍA: ‘¿PERO TÚ NO ERES LA HIJA DE LA DUQUESA?’. Y YO LES CONTESTABA: ‘NO, NO, QUÉ VA, PERO ME LO DICEN MUCHO'
 
“Creo que la fama depende de como tú la gestiones y que es más fácil de llevar si la has conocido desde la cuna que triunfar de repente y experimentar un gran boom”, asume Eugenia, incluyéndose en el grupo privilegiado. “Debes tener la cabeza muy bien puesta para que eso no te afecte de alguna manera. Todo tiene sus partes buenas y sus partes malas, pero sería un poco injusto quejarme. Cuando viajo al extranjero, me siento más a gusto y más libre porque me conoce mucha menos gente. Y no hay nada más bonito en esta vida que la libertad”.
 
La libertad a la que apela cuando está lejos y no la reconocen es la que siempre caracterizó a su madre. “Sí que fue muy libre, pero también tuvo muchas obligaciones. Estuvo siempre en el ojo del huracán, aunque al final siempre se movió por encima del bien y del mal”.
 
Eugenia, mucho más tímida que la duquesa, buscaba desmarcarse de su influjo con frecuencia. “De jovencita la gente me decía: ‘¿Pero tú no eres la hija de la duquesa?’. Y yo les contestaba: ‘No, no, qué va, pero me lo dicen mucho'. También recuerdo salir de pequeña con ella por ahí y pasar muchísima vergüenza en la calle y en el cole. De niña solo quieres ser normal, y tener toda esa atención me hacía pasarlo fatal. Eso, a pesar de que la prensa de la época era dócil y civilizada”.
 
 
 
 


Entrevista: Alberto Moreno

Fotografía: Erwin Olaf

Estilismo: Andrea Orejas


Nuestro agradecimiento a Isabel Avis de Dpto Comunicación de Ediciones Conde Nast por la cesión de este artículo
 
 
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