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La dieta para quemar la grasa corporal, literalmente
         

La dieta para quemar la grasa corporal, literalmente


 Redacción    Tendencias    Madrid (06.05.2021)

 

 

Existe prácticamente una infinidad de dietas que prometen hacernos bajar de peso de forma mágica en apenas unos días, sin esfuerzo y sin cambiar el estilo de vida. Y no, ninguna funciona realmente por arte de magia, y menos en tiempos tan reducidos que ni siquiera nos hemos acostumbrado a seguir la dieta.

 

Es un extremo en el que hemos caído por lo atractivo que suena después de haber estado en el bando del descuido total de la salud, pero ninguno de esos lados es la solución que buscamos. En cambio, la respuesta parece hallarse más bien cerca de nosotros o, mejor dicho, dentro.

 

Seguramente habrás escuchado hablar de la dieta termogénica, compuesta esencialmente de la ingesta de alimentos termogénicos. En palabras simples, son alimentos que aceleran el metabolismo y favorecen la pérdida natural de grasa. Sin embargo, lo que la hace popular es que es fácil de seguir y no daña de ninguna manera al cuerpo al no involucrar factores externos.

El origen, la termogénesis

No es un proceso de laboratorio o de ficción, sino uno que ocurre en nuestro cuerpo todos los días. Consiste en el incremento del calor corporal para la quema de calorías, algo que pasa constantemente. En otras palabras, perdemos más peso a medida que más calor se produce porque se queman calorías adicionales gracias a este principio.

 

La dieta termogénica se basa en aumentar la tasa de quema de calorías al activar la termogénesis conscientemente. Funciona muy bien por sí misma a diferencia de otras dietas porque se fundamenta en los propios procesos corporales naturales, solo que los lleva a cabo de una forma más efectiva de lo habitual.

 

Obligar al sistema digestivo a actuar con mayor rapidez de lo habitual gracias a la aceleración del metabolismo hace que se acelere también la quema de grasas y la asimilación de las calorías. Además, es algo sencillo de hacer porque los alimentos que se introducen son de muy fácil acceso para todas las edades.

 

La aceleración evidente de la tasa metabólica, la potencia de la quema de grasa, la reducción del colesterol malo y la eliminación de toxinas son los beneficios principales por los que la dieta termogénica funciona. El conjunto de todos ellos es lo que nos lleva a perder peso de forma natural.

¿Cómo seguir la dieta?

Basta con introducir un alimento termogénico en cada comida y hacer ejercicio leve entre 3 y 4 veces a la semana. No es recomendable dejar en un segundo plano la actividad física, ya que se desaprovecha por completo esta aceleración del metabolismo que nos da más energía en momentos puntuales. Eso sí, el ejercicio no debe ser intenso mientras el cuerpo se adapta.

Alimentos termogénicos

Varios de ellos se recomiendan de forma aislada para bajar de peso, a pesar de que no se explica exactamente el motivo. Son los siguientes:

 

  • Jengibre: promueve la quema de grasas y disminuye la absorción de la misma;

  • aceite de coco: no se almacena en nuestro intestino como grasa y sirve como reemplazo de otros aceites de cocina;

  • proteínas: son el macronutriente más termogénico;

  • café: acelera el metabolismo, por lo que también se le considera un fuerte afrodisíaco;

  • té verde: contiene teína, que estimula el uso de las reservas de grasa como fuente de energía;

  • pimienta: aumenta el gasto energético inmediatamente después de haberla ingerido.

No tienes que introducirlos todos al mismo tiempo si no te gustan o no puedes por alergias o alguna condición médica en particular, pero la variedad te servirá para introducirlos como más te convenga.

La actividad física, la mejor amiga de la dieta termogénica

Toda dieta debe acompañarse siempre de ejercicio moderado cada día porque es el mecanismo que tiene el cuerpo de activarse en todos sus sistemas. El movimiento le indica a los órganos que deben actuar para cumplir con sus funciones, además de consumir una cantidad moderada de calorías.

 

No es necesario someterse a un entrenamiento exhaustivo si ya se está haciendo una dieta para bajar de peso. De hecho, incluso podría ser contraindicado porque la mezcla de ambos tiende a generar efectos secundarios como mareos y náuseas, derivados de la falta de energía para llevar a cabo los ejercicios al haberse quemado antes las calorías.

 

Salir a caminar todos los días, elegir usar las escaleras en lugar del ascensor, hacer estiramientos al levantarse e incluso sacar a pasear al perro son actividades suficientes para tener el mínimo de actividad que mantiene sano al cuerpo. Incluir ejercicio leve es una buena idea para acelerar la pérdida de peso, pero sin exagerar en esta etapa.

 

El bienestar consta de tener una dieta equilibrada y actividad física. Tanto la dieta como el ejercicio se tienen que adaptar para alcanzar los objetivos. El ensayo y error nos ha llevado a la conclusión de que una alimentación que potencie nuestro propio cuerpo es la clave para mantenernos en un peso ideal, siendo el mismo principio que el del entrenamiento.

 





 
 
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