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Los lugares de una oficina donde más virus y bacterias te acechan
         
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Los lugares de una oficina donde más virus y bacterias te acechan


Redacción  Salud   Madrid (16.12.2019)

 

 
Vivimo rodeados de gérmenes, bacterias y virusque nos acechan: en casa, en el transporte público, en el cine…, y por supuesto, también en nuestro puesto de trabajo hay colonias de estos microorganismos. Aunque la mayoría no son dañinos, algunos pueden causar infecciones como la gripe o los molestos catarros, sobre todo cuando empieza a llegar el frío, entre octubre y mayo.
 
Según cuentan nuestros compañeros de Periodista Digital, las personas que trabajan en oficinas comparten el espacio con muchos compañeros, además de objetos como teléfonos, impresoras, o el baño –meca de la transmisión y acumulación de gérmenes–, y es normal que entren en contacto con virus y bacterias –¡incluso tenemos una numerosa colonia dentro de nosotros!–. Como no es posible (ni sería recomendable) vivir en una burbuja esterilizada, la mejor forma de prevenir infecciones en nuestro centro laboral es conocer los objetos y las zonas donde más se acumulan los patógenos, y recordar, siempre que sea posible, realizar un buen lavado de manos tras su uso, según wb.
 
Botones de ascensor
Casi todos los empleados utilizan el ascensor si su lugar de trabajo se encuentra en una planta alta, y para ello es necesario pulsar los botones de los pisos, pero como no todos tienen las manos limpias cuando lo hacen los gérmenes se van acumulando. Un estudio de la Universidad de Toronto (Canadá) analizó las bacterias de los interruptores de tres hospitales de la ciudad, y los compararon con los que aparecieron en los baños. Los resultados indicaron que el 61% de las muestras de los botones del elevador mostraban crecimiento microbiológico, mientras que esto solo ocurrió en el 43% de las muestras del inodoro.
 
Si trabajas en un hospital o utilizas el ascensor en tu trabajo puedes evitar el contacto con estos botones si los pulsas con el codo, por ejemplo. Además, recuerda que una vez llegues a tu puesto laboral es recomendable que te laves las manos antes de tocar el ordenador u otros utensilios, especialmente si te has desplazado en transporte público.
 
Por orden, el siguiente sitio donde con mayor frecuencia habitan colonias de bacterias, virus y otros microorganismos es en los pomos de las puertas que dan paso al despacho o a la sala de tu departamento. Las personas no siempre llevan las manos limpias y las palmas son la parte que más bacterias acumula, pues con ellas se manipulan los objetos y es la superficie sobre la que se tose –aunque esto se debería hacer sobre un pañuelo de papel o sobre el pliegue del codo–.
 
Una buena opción para no tocarlos directamente con las palmas es abrirlos con un pañuelo desechable o con el codo si es posible, aunque si no puedes hacerlo, o tienes que estar continuamente saliendo y entrando, lo mejor es que te hagas con un buen limpiador de manos o te las laves cada poco tiempo. Desde la empresa también pueden contribuir, pues existen materiales que ayudan a que los gérmenes no proliferen, como los de metal sin revestimiento, o aquellos que incluyen bronce, zinc, cobre o níquel en su composición.

Mesa de escritorio
Es la zona en la que pasas la mayor parte de tu jornada laboral; la mesa donde se encuentra tu ordenador, donde apoyas las manos, la bebida, e incluso comes algún que otro alimento. Aunque el servicio de limpieza se encargue cada día de limpiarlo, en la mayoría de las ocasiones no hacen más que pasar un paño para quitar el polvo, o incluso una bayeta que puede contener gérmenes procedentes de las mesas de otros compañeros. Un hecho que confirma un estudio de la Universidad de Arizona (EE.UU.): los escritorios de las oficinas tienen unas 400 bacterias más que los inodoros del mismo lugar, la comparativa favorita de los investigadores sobre este tema.
 
Lo mejor en estos casos es intentar tener el escritorio lo más limpio posible, evitando comer en él, o limpiando bien la mesa antes y después de hacerlo. Además, según el anterior estudio, utilizar toallitas o geles de manos desinfectantes puede reducir el número de bacterias de tu mesa y de las manos.
 
Teclado y ratón de ordenador
La parte más importante del escritorio por ser donde se lleva a cabo la mayoría del trabajo, y que por su forma física es posible que sea el sitio perfecto para que los gérmenes se establezcan. La mayoría de los empleados comen sobre sus teclados, lo que hace que se acumulen migas entre sus teclas. Pero no solo eso, ya que la propia grasa segregada por la piel, las pestañas que se caen al parpadear, o la saliva al hablar, pueden hacer que las bacterias proliferen en tu teclado y ratón, y que con solo tocarlo acabes desarrollando, por ejemplo, un resfriado o una gripe.
 
Un estudio publicado en el World Applied Sciences Journal indicó que los teclados estaban llenos de bacterias de diversos tipos, y entre ellas destacaron la presencia de Pseudomona putida, que puede provocar infección ocular, auditiva, urinaria, o incluso una pulmonía, o Bacillus cereus, responsable de intoxicaciones alimentarias.
 
Es casi imposible no estar en contacto con las bacterias del teclado, a no ser que utilices guantes, pero una buena manera de reducir el riesgo de infección es que lo mantengas limpio. Para ello, evita comer sobre él, sacúdelo boca abajo con asiduidad para que pueda salir cualquier cosa que se haya quedado atrapada entre las teclas, y pasa una toallita desinfectante de manera habitual, especialmente si compartes el dispositivo.
 
Teléfonos e impresoras
Las impresoras suelen ser de uso común en las empresas, al igual que ocurre en algunas con los teléfonos de sobremesa. El botón para realizar una copia o la zona destinada a abrir la cubierta de la copiadora son utilizados por gran parte de los empleados, y pocas veces se limpian adecuadamente. Los teléfonos, por su parte, se sujetan con las manos, principal foco de infección, pero también reciben las gotas microscópicas de saliva que salen de la boca al hablar, que quedan en el terminal y proliferan, especialmente si se comparten cascos con micrófono.
 
No te preocupes porque para esto también hay una solución: las toallitas desinfectantes son una alternativa para mantener el teléfono y las impresoras limpias; y tener tus propios cascos con micrófono también puede reducir el riesgo de contagio, por ejemplo, si tu compañero está malo. Recuerda que también es importante la higiene de manos.
 
Baños
Por ende es uno de los sitios que está más repleto de gérmenes, principalmente los relacionados con las heces, como Escherichia Coli (E.coli) o Clostridium difficile (C. Difficile), y por eso es un lugar en el que se debe extremar la precaución. Las zonas más problemáticas son los pomos de las puertas de los aseos, los pulsadores para que se vacíe el inodoro, los grifos, y los dispensadores de jabón. Incluso, aunque pueda parecer paradójico, el peligro también puede esconderse en los secadores de manos, capaces de absorver las bacterias y esporas y expulsarlas sobre las manos recién lavadas, como demostró un reciente estudio de la Universidad de Connecticut.
 
Todos estos elementos requieren de un modo u otro el contacto con las manos, lo que eleva el riesgo de infección si no se realiza un correcto lavado de manos posterior. Pero incluso una vez hayas higienizado esta parte de tu cuerpo no estarás salvado, pues en el pomo de la puerta que debes abrir para salir puede haber gérmenes, recuerda que no todo el mundo se lava las manos. Puedes emplear una toallita de papel para evitar tocar el pomo, o hacerlo con la ayuda del codo.

Máquinas expendedoras y utensilios para el café
Llega la mejor hora del día, el descanso merecido frente a las máquinas expendedoras, especialmente las de café. No obstante, según un estudio publicado en la revista Nature, esta zona tampoco se libra de las bacterias, pues parece ser que a los microorganismos también les gusta tener su momento cafeína. Así, descubrieron que la zona donde se depositan las cápsulas usadas podía albergar entre 35 y 67 géneros distintos de bacterias, algunas de ellas patógenas. Además de tener en cuenta que los botones de las máquinas también cuentan con sus propias microcolonias vivas.
 
En las oficinas en las que hay una jarra de café común el problema puede verse agravado pues, aunque se lave, la parte del asa puede no limpiarse bien, y es la que toca todo el mundo, y no siempre con las manos limpias.
 
Si se utiliza un recipiente para depositar las cápsulas de café usado para después reciclarlos, la solución sería limpiarlo con asiduidad con agua caliente y unas gotas de lejía. Además, también se puede sustituir por una bolsa, que se desechará con las propias cápsulas. En el caso de las máquinas expendedoras de otras bebidas y alimentos lo mejor es lavarse bien las manos después de usarlas, y evitar usar las cucharas, vasos y demás que estén expuestas sin tapar.

Cocina comunitaria
Algunas de las oficinas ponen a disposición de los empleados una cocina para que puedan hacer uso de ella durante su tiempo de comida. Los microondas, frigoríficos, u otros pequeños electrodomésticos disponibles, podrían ser un foco de gérmenes, aunque aparentemente estén limpios. Además, cuando se calienta la comida, puede saltar parte de ella a las paredes del microondas, que no siempre se limpian, por lo que se van acumulando tras cada uso. Lo mismo ocurre en las neveras, en las que suelen producirse derrames y acumulación de olores. También puede haber gérmenes en el botón y la manecilla de apertura de estas máquinas.
 
Para evitar la contaminación de los alimentos lo mejor es calentarlos con la tapa del táper ligeramente abierta, en vez de hacerlo sin ella, y siempre guardarlo en la nevera bien cerrado para evitar que cualquier microorganismo pueda contaminarlo. En cuanto a la parte exterior de los aparatos, puedes utilizar una servilleta para abrirlos o lavarte bien las manos con agua o con solución desinfectante en gel después del contacto.
 
Un estudio publicado en la revista Food Protection Trends descubrió que el 20% de las tazas de café de una oficina tenía bacterias coliformes antes de ser lavadas, y el 100% después de limpiarlas con un paño de cocina o una esponja. Esto indica que las esponjas son un hábitat perfecto para las bacterias y, según datos de un estudio, se deberían cambiar una vez a la semana.
 



 
 
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