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El médico que atendió a la princesa Diana en París tras el accidente rompe su silencio y cuenta por primera vez los detalles de la noche de su muerte
         
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El médico que atendió a la princesa Diana en París tras el accidente rompe su silencio y cuenta por primera vez los detalles de la noche de su muerte

El cirujano MoSef Dahman reveló en qué estado llegó al hospital Lady Di y los esfuerzos para revivirla: “Luchamos duro, lo intentamos mucho”

Redacción   Sociedad    Internacional      Madrid (21.06.2021)

 

 
 
A punto de cumplirse 24 años de Diana de Gales el próximo 31 de agosto, el médico MoSef Dahman, la primera persona que  la atendió en la sala de emergencias del hospital Pitié-Salpêtrière de París, ha roto el silencio para defender el trabajo medico realizado por el equipo de especialistas que atendió a Lady Di la fatídica noche de verano de 1997.
 
Dahman se encontraba de guardia la noche del accidente. Estaba descansando en la sala de servicio del hospital cuando fue avisado que acudiera urgentemente ya que acababa de ingresar “una mujer joven”.
 
“No me dijeron que era Lady Di, pero sí que había habido un accidente grave que involucraba a una mujer joven. La organización del hospital Pitié-Salpêtrière era muy jerárquica. Entonces, cuando recibías una llamada de un colega de alto nivel, significaba que el caso era particularmente serio”, ha recordado en una entrevista exclusiva al el diario británico Daily Mail.
 
Al llegar a la sala de urgencias Dahman se encontró a su compañera  especialista en medicina interna en un rincón de la habitación, apesadumbrada por la gravedad del momento. Fue entonces cuando el médico, que tenía entonces 33 años, fue informado de que la persona que se encontraba inconsciente en la camilla era Diana, princesa de Gales.
 
 
 
“Para cualquier médico, cualquier cirujano, es de gran importancia enfrentarse a una mujer tan joven que se encuentra en esta condición. Pero, por supuesto, más aún si es una princesa”, explicó el doctor
 
Nada más llegar al hospital, a Diana le habían hecho una radiografía. Las imágenes revelaron que su pecho estaba sufriendo una “hemorragia interna muy grave”. Por ello, se sometió a un drenaje torácico, una extracción del exceso de líquido de la cavidad torácica.
 
A las 2:15 de la madrugada la situación de la princesa de Gales se había agravado. Sufrió un segundo paro cardíaco, necesitaba una intervención más compleja y extrema. Fue sometida a un masaje cardíaco externo y, aun acostada la camilla de la sala de emergencia, decidieron someterla a cirugía.
 
El momento fue “verdaderamente excepcional” y una inequívoca señal  de lo grave que era su situación. “Hice este procedimiento para permitirle respirar”, explicó Dahman. “Su corazón no podía funcionar correctamente porque le faltaba sangre”, añadió.
 
Como resultado de la intervención, Dahman descubrió que Diana había sufrido un desgarro significativo en su pericardio, la membrana que protege el corazón. El pronóstico empeoró. Eran las 2:30 am. Se necesitaba un milagro. A la sala de emergencia fue convocado el profesor Alain Pavie, quizás el mejor cirujano cardíaco de Francia. Lo habían levantado de su cama donde descansaba. 
 
Pavie decidió que Diana debía ser trasladada a uno de los quirófanos del hospital y sospechaba que aún no se había encontrado la fuente principal de su hemorragia interna. 
 
Fue necesaria una exploración quirúrgica adicional en la que descubrió la herida más grave: un desgarro en la vena pulmonar superior izquierda, en el punto de contacto con el corazón. Pavie suturó entonces la lesión.
 
Pero el corazón de Diana ya se había detenido antes de la exploración quirúrgica y no se reiniciaba. “Probamos descargas eléctricas, varias veces y, como había hecho en la sala de emergencias, masaje cardíaco”, contó Dahman. Se le administró adrenalina. Pero no pudimos hacer que su corazón volviera a latir”. El equipo continuó  haciendo esfuerzos por reanimarla durante una hora completa que al final no dieron resultado.
 
“Luchamos duro, lo intentamos mucho, realmente muchísimo. Francamente, cuando estás trabajando en esas condiciones, no notas el paso del tiempo”, dijo Dahman. “Lo único importante es que hagamos todo lo posible por esta joven”, añadió.
 
“Habíamos traído gente a Pitié-Salpêtrière que estaba en muy mal estado, más grave que Diana cuando llegó. Es uno de los mejores centros de Francia para este tipo de emergencias traumáticas. Y salvamos a algunas de esas personas, lo que nos hacía especialmente felices y orgullosos. Pero eso no sucedió en este caso. No pudimos salvarla. Y eso nos afectó mucho”, recordó.
 
A las 4 de la mañana, el equipo, dirigido por Pavie, asumió que no se podía hacer más para revivir a su paciente. Fue una “decisión colegiada”, recuerda Dahman. Cesaron todos los esfuerzos de reanimación. La vida de Diana, princesa de Gales, había llegado a su fin.
 
Al salir del quirófano el médico estaba “exhausto” y abatido. “Siempre es una gran decepción ver a alguien joven dejarnos”, dijo el especialista quien aun se siente afectado emocionalmente por lo vivido.
 
“También sufres un gran cansancio físico por la energía que has gastado tratando de salvarla. Y así estábamos particularmente destrozados y cansados. Al final, estábamos reventados”, recordó.
 
Estaba demasiado cansado y deprimido para prestar atención a las autoridades francesas, incluido el presidente Jacques Chirac, que comenzaron a llegar al hospital temprano esa mañana, para presentar sus respetos a Diana.
 



 
 
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