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Raquel Welch, la hija de un ingeniero boliviano que se convirtió en la primera sex symbol “latina” de Hollywood, cumple 80 años
         

Raquel Welch, la hija de un ingeniero boliviano que se convirtió en la primera sex symbol “latina” de Hollywood, cumple 80 años

"Al igual que mantienes tu hogar, tu automóvil, tu jardín, debes cuidar tu mayor regalo: tu cuerpo”, recomendó la actriz

Redacción Sociedad  Internacional    Madrid (05.09..2020)

 

 
La película carecía de cualquier rigor histórico, pero se convirtió en un fenómeno de la cultura pop gracias al póster que la ilustraba en e que se podía ver  a Raquel Welch luciendo su espectacular figura con una especie de bikini hecho con pieles de animales..”¡El primer bikini de la humanidad!”, anunciaba una de las frases para publicitar 'One Million Years B.C.' (Hace un millón de años).
 
El afiche o póster de la película con Welch en su máximo esplendor se vendió por millones.
 
No importaba que la producción mezclara a en una misma época y escenario a hombres del paleolítico junto a dinosaurios, o que Welch apenas tuviera tres líneas de diálogos. Fue la pequeña prenda de piel y las curvas de la actriz,  quienes se llevaron toda la atención.
 
 
 
Era 1966 y Welch -nacida el 5 de septiembre de 1940- era ya madre de una niña y un niño. También se había divorciado de su primer esposo, de quien adoptó el apellido que le dio fama.
 
Aunque había hecho otros trabajos para el cine anteriormente, incluso junto a Elvis Presley, aquella película le dio fama y el estatus de “sex symbol” que jamás la abandonaría, no sin algunos prejuicios a su alrededor.
 
En su libro biográfico 'Raquel: beyond the cleavage', la actriz reconoció que aun cuando no estaba del todo cómoda con la etiqueta, tampoco pensó en oponerse a la imagen de “sex symbol” en la que de pronto quedó encasillada.
 
“Estaba feliz de haber irrumpido para poder tener mi carrera, pero al mismo tiempo era como: ‘Esta no soy yo. Pero esto es lo que tengo que hacer porque este es mi boleto’. No estaba en condiciones de decir simplemente: ‘Oh, no, espera un minuto. Lo entendiste todo mal. Me gustaría hacer Shakespeare. Sentí que me estaban manipulando y las cosas se movían sin mi consentimiento, pero también estaba tratando de calcular, porque no soy estúpida”.
 
Tampoco tenía muy claro cuál sería su camino en la industria. “Cuando llegué por primera vez a Hollywood estaba muy claro que ninguna actriz tenía hijos. Así que realmente no sabía qué curso tomaría mi carrera”. Sobre aquella famosa película, Raquel recordó: “En parte fue muy halagador y divertido. La otra parte fue realmente aterradora”.
 
 
 
Era la época en la que Brigitte Bardot, Claudia Cardinale y Sophia Loren eran las diosas del cine europeo, Raquel se hizo de su propio lugar en Estados Unidos como una de sus más sensuales estrellas, ya sin Marilyn Monroe y con Ava Gardner y Rita Hayworth ya muy lejanas.
 
Jo Raquel Tejada, su verdadero nombre, había nacido en Chicago, hija de la inglesa Josephine Sarah Hall y el ingeniero aeronáutico boliviano Armando Carlos Tejada Urquizo. Aunque no muchos lo sepan en el mundo del espectáculo, es prima de Lidia Gueiler Tejada, la primera mujer en llegar a la Presidencia de Bolivia, en 1979.
 
“Creo que cuando tienes ascendencia anglosajona y latina, tu lado hispano prevalece. Tiene que ver con tu temperamento y con tu esencia”, confesó una vez. “Creo que era más sensual que muchas de las chicas de mi escuela. No creo que tenía nada especial pero podía ver que tenía algunas cosas en mis cromosomas, notaba claramente la sangre de mi padre”.
 
Ya de mayor, se lamentó no haber aprendido a hablar en español porque su padre prefería que se hablará en inglés en su casa. “Creo que el idioma es muy importante para nuestra identidad y no poder hablarlo siento que me aisla de esa parte de mí. Sin embargo, me siento muy hispana. Mi esencia es latina”.
 
En retrospectiva, podría afirmarse que Welch fue la primera sex symbol latina de Hollywood.
 
Sus años de esplendor fueron en las décadas de los 60 y 70, cuando su presencia era constante en la pantalla grande, con algunos títulos destacados como Bedazzled, Barba Azul, El Príncipe y el Mendigo y Animal.
 
Welch pronto se dio cuenta que el ser un símbolo sexual de Hollywood “tenía algo de poder adjunto, por lo que me volví adicta a esa parte”.
 
“No me malinterpretes”, explicó a la revista People en junio de 1976. “Me encanta ser un símbolo sexual de fama mundial. Pero si eres un artista, te gusta usar todo tu instrumento. Como he tenido muchos papeles estúpidos, los revisores han decidido que soy estúpida. Eso duele. Siempre pensé que tenía un verdadero talento para la comedia musical, pero cuando intenté vender la idea de un musical de Raquel Welch, la gente se rió. Así que decidí hacer un show en vivo y mostrarles a todos que era más que una caja registradora con glándulas”.
 
Como le ha ocurrido a infinidad de actrices en la industria del cine, el paso del tiempo también comenzó a preocuparle.
 
“Ser un símbolo sexual que envejece no es exactamente un picnic”, admitió ante Oprah Winfrey. “Si te llaman vieja, sientes que se acabó”.
 
Y, de hecho, la carrera de Welch se apagó durante décadas por un asunto relacionado con la edad, pero también con su temperamente por pelear por lo suyo.
 
En una época donde era prácticamente impensable que una actriz alzara la voz ante alguna injusticia, Raquel emprendió en 1981 una demanda por 24 millones de dólares al ser despedida de la película Cannery Row por ser considerada demasiado “vieja” para el papel en la adaptación de la novela de John Steinbeck.
 
La actriz, ya en sus 40, fue despedida por MGM bajo el argumento de que Raquel insistía en peinarse y maquillarse en su casa en lugar de en el set de filmación.
 
 
Y es que en casi cuatro décadas (desde aquel 1981), Welch apenas registró ocho trabajos en cine, incluidas las comedias Legalmente Rubia y Cómo ser un latin lover.
 
Aun con 80 años, el estatus de sex symbol parece no abandonarla, aunque tampoco los estereotipos alrededor.
 



 
 
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